¿Qué pasa después de un trasplante exitoso?

Los medicamentos no son efectivos. No hay ningún tratamiento quirúrgico que pueda solucionar el problema. Los trasplantes se han convertido en la única oportunidad para las personas que tienen un corazón, pulmón, riñón, hígado, páncreas o intestino que presenta una alteración grave e irreversible. Pero ¿qué pasa después de un trasplante exitoso? ¿Cuáles son las expectativas?

Hoy, 27 de febrero, celebramos el Día Mundial del Trasplante con el objetivo de dar visibilidad a una realidad que no deja de engrosar las listas de espera y de aumentar la conciencia sobre lo importante que es donar. Afortunadamente, «España es el país con mayor tasa de donación de todo el mundo», según apunta la Organización Nacional de Trasplantes (ONT).

Cuantas más donaciones haya, mayores son las posibilidades de que las personas que lo necesiten reciban un nuevo órgano que les permita seguir viviendo. Pues, el Servicio Gallego de Salud (SERGAS) afirma de forma contundente que «los pacientes que requieren un trasplante de corazón, de pulmón o de hígado si no reciben el órgano adecuado en un plazo inferior a seis meses o un año probablemente fallecerán».

Después de un trasplante exitoso, los pacientes deben tomar medicamentos que eviten que el cuerpo rechace el nuevo órgano. Estos debilitarán el sistema inmunológico, por lo que conviene no fumar, no consumir alcohol y utilizar mascarilla siempre que visiten el Centro de Salud o el Hospital.

También, no se debe descuidar la nutrición, sobre todo, en los casos de un trasplante de corazón. Evitar las frituras, los embutidos y conservas (al menos durante el primer año), y aumentar la ingesta de verduras y de líquidos es fundamental, como advierte el Servicio de Salud del Principado de Asturias.

Conviene presentarse a las citas que el médico considere convenientes. Al principio estas serán más frecuentes, hasta 3 a la semana para realizar un seguimiento y hacer distintas pruebas que aseguren que el órgano que ha sido trasplantado está realizando sus funciones sin problemas.

Si se siguen los cuidados recomendados por el médico, la calidad de vida de los pacientes trasplantados será muy buena. De hecho, el SERGAS indica que la tasa de supervivencia de algunos trasplantes es la siguiente:

Además, el SERGAS apunta que las personas trasplantadas son completamente autónomas y pueden llevar una vida normal, como lo haría cualquier otra persona sana. Sin embargo, es cierto que pueden surgir ciertas complicaciones que merecen especial atención.

Las complicaciones que suelen aparecer después de un trasplante exitoso están relacionadas con el tratamiento que debe llevarse a cabo para evitar el rechazo del nuevo órgano. Dado que los medicamentos debilitarán el sistema inmune, los pacientes pueden sufrir infecciones recurrentes.

Otra de las complicaciones que más preocupa es el rechazo al nuevo órgano. Esto puede suceder en el momento del trasplante, durante los primeros días o, incluso, después de varios meses. El SERGAS señala que «tras el fracaso de un primer injerto, es posible realizar un segundo o un tercer trasplante, y hasta un cuarto». Son pocos los casos en los que el cuerpo del paciente no consigue aceptar el nuevo órgano tras todos estos intentos.

Actualmente, al finalizar cada año, 4.000 personas esperan un riñón, 600 un hígado, 100 un pulmón y 80 un corazón, según indica el SERGAS. Por eso, con motivo del Día Mundial del Trasplante, convertirse en donante es importante. Un gesto altruista que puede salvar muchas vidas.