El ping-pong podría servir para combatir los síntomas del párkinson

El tenis de mesa puede ser prometedor como una posible forma de terapia física para los pacientes que sufren la Enfermedad de Parkinson. Es lo que sugiere un estudio preliminar que se presentará en la 72ª Reunión Anual de la Academia Americana de Neurología que se celebra en Toronto (Canadá) el próximo mes de abril.

El párkinson es un trastorno del movimiento en el que una sustancia química en el cerebro llamada dopamina se reduce gradualmente. Personas que lo sufren participaron en un programa de ejercicio de ping pong una vez por semana durante seis meses y mostraron una mejoría en sus síntomas, aseguran los investigadores.

«El tenis de mesa es una forma de ejercicio aeróbico que se ha demostrado en la población general que mejora la coordinación mano-ojo, agudiza los reflejos y estimula el cerebro -explica el autor del estudio, Ken-ichi Inoue, de la Universidad de Fukuoka en Japón- y queríamos examinar si las personas con enfermedad de Parkinson verían beneficios similares que a su vez podrían reducir algunos de sus síntomas».

En el estudio participaron 12 personas con una edad promedio de 73 años con párkinson leve a moderada que había sido diagnosticada hacía unos siete años de media. Los participantes jugaron al tenis de mesa una vez por semana durante seis meses. Durante cada sesión semanal de cinco horas, realizaron ejercicios de estiramiento seguidos de ejercicios de tenis de mesa con instrucciones de un jugador experimentado de tenis de mesa.

Los síntomas de párkinson se evaluaron nuevamente después de tres meses y al final del estudio. Se encontró que tanto a los tres como a los seis meses, los participantes del estudio experimentaron mejoras significativas en el habla, la escritura a mano, la vestimenta, levantarse de la cama y caminar.

Los participantes del estudio también experimentaron mejoras significativas en la expresión facial, la postura, la rigidez, la lentitud del movimiento y los temblores de las manos. Dos participantes experimentaron efectos secundarios. Una persona desarrolló dolor de espalda y otra persona sufrió un percance al caerse.

«Si bien este estudio es pequeño, los resultados son alentadores porque muestran que el ping pong, una forma de terapia relativamente económica, puede mejorar algunos síntomas del párkinson -destaca Inoue-. Se está planeando un estudio mucho más grande para confirmar estos hallazgos».