Sandra Marín (coach): «El coronavirus puede ser una oportunidad para construir niños más seguros»

Muchos días por delante sin el jaleo, las risas y el calor de los compañeros de clase, mamá y papá intentando teletrabajar en el salón mientras les ayudan con las tareas del colegio, confinamiento casero para frenar al virus, clausura de parques, ‘cese temporal’ de reuniones y relaciones con los abuelos para evitar contagios… Más de ocho millones de niños y adolescentes españoles se enfrenten estos días a cambios drásticos y muy duros en sus rutinas, formas de estudio y relaciones sociales y familiares. La experta en comunicación y coach Sandra Marín – especializada en la formación y orientación de personas y empresas- despeja dudas en esta entrevista sobre cómo abordar con los más pequeños de la casa la crisis originada por el coronavirus.

¿Cómo debemos explicarles qué es el Covid-19?

Hay que intentar ser transparentes. Primero preguntarles qué es lo que saben acerca de la enfermedad para saber cómo lo están gestionando y una vez tengamos estos datos aclararles las dudas que tengan, los miedos, las inseguridades. Los niños son muy fantasiosos y si escuchan la radio, o ven la tele o navegan por internet pueden ver cosas que les afecten e, incluso, malinterpreten. También les va a ayudar mucho crear momentos en familia para hablarlo con naturalidad pero sin que sea un monotema. Esto les va a facilitar poder expresarse, confiar en nosotros y, a la vez, transmitirles seguridad.

Hay que indicarles que tenemos que cuidarnos y protegernos de este virus y explicarles los síntomas para que sepan reconocerlos. A partir de ahí, yo les pondría una especie de reto o juego para establecer de manera divertida cómo tenemos que toser, que no debemos tocarnos la cara… Algo que sea divertido y no una imposición. Quizá también jugar con algún tipo de poder sobrenatural, hacerles pensar que ellos tienen el poder de protegernos de algo. Pero, sobre todo, no poner un tabú en esto.

Como padres también tenemos que mostrar una coherencia: tenemos que vigilar nuestras conversaciones entre adultos, que nos vean tranquilos, seguros y sobre todo no alarmarlos con actitudes. Por ejemplo, si vemos que toca algo y luego se lleva las manos a la boca más de uno va a saltar de miedo, pues esto hay que controlarlo.

¿Cómo debemos abordar el día a día en casa con ellos?

Si no se puede ir al colegio como ocurre ahora hay intentar mantener horarios y hábitos habituales. A modo de juego podemos preguntarles ‘¿ahora qué harías en el colegio?’ y realizar algunas actividades. Encontrar también espacios para el juego, darles alguna responsabilidad según la edad que tengan asignándoles algunas tareas… Todo con mucha naturalidad, intentando mantener una cierta estabilidad dentro de que es un cambio importante de hábitos para ellos. Aprovechar estos espacios para compartir más tiempo, para fomentar la creatividad, el estado de juego, la familia… Hay que pensar que si lo hacemos bien van a crear unos hábitos que le van a servir para toda la vida. Hay que verlo como una oportunidad para enfocarlo como algo positivo para ellos a largo plazo.

Si sienten curiosidad o les asusta saber que está muriendo gente a causa del coronavirus, ¿cómo podemos abordar este hecho concreto?

También con mucha naturalidad y transparencia. Explicándoles que como en cualquier otra enfermedad algunas personas mueren pero que es algo menor, que el porcentaje es bajo. Hay que relativizar las cosas pero tampoco negárselas porque ellos van a encontrar información, tienen muchas maneras de corroborarlo, por eso hay que parecer y ser honestos. En cualquier caso, el foco no tiene que estar puesto ahí, hay que contestarles pero también redirigir la atención hacia algo más constructivo como, por ejemplo, qué tenemos que hacer para estar bien, para estar sanos, para contribuir a protegernos entre todos y darles herramientas para que tengan la mente ocupada.

Muchos niños habrán oido estos días que pueden ser potenciales transmisores de la enfermedad a sus abuelos. ¿Cómo podemos gestionar esos sentimientos de culpabilidad, de miedo a hacerles daño o tristeza por no poder verles durante unos días?

Hay que insistir en contar las cosas como son. Que esta situación conlleva un periodo donde no vamos a poder darles abrazos y besos pero eso no impide que no nos podamos ver. Tenemos que hacer un buen uso de las tecnologías para calmar esa ansiedad y en compenetración con los abuelos naturalizar esto. No hay culpa ni responsabilidad, es un virus que está en el aire, nadie es responsable de ello. No hay que dejar de lado que tenemos que intentar mantener una normalidad donde los abuelos puedan seguir viéndolos aunque sea por un FaceTime, un WhatsApp, una videollamada… Que ellos puedan ver que sus abuelos están bien, que están sanos y no se les está ocultando nada, poniendo el foco en que esto será cuestión de pocos días y todo volverá a la normalidad.

Habrá momentos en casa en que surjan picos de estrés y ansiedad. ¿Cuáles son las claves para mantener la calma?

Es muy humano y muy natural. La calma in eternum no existe porque somos seres emocionales por eso hay que dar espacio a que esas cosas también sucedan. Lo más importante es vivirlas bien. Cada uno tiene necesidad de tener su propio espacio y de repente tener que convivir todos juntos 24 horas durante x días se hace cuesta arriba. Es como si fueran vacaciones pero forzadas y además con obligaciones porque muchos tendrán teletrabajo. Hay que intentar conciliar esa parte de intimidad profesional con la vida personal porque los niños muchas veces no entienden ni de déjame ni de espacios. Más que intentar respirar, lo que funciona es entender que hay cosas que no vas a poder controlar porque cuando saltamos nuestro cerebro más racional es secuestrado por el emocional. Hay que intentar racionalizar y pensar ‘esto es normal y necesito de espacio o calma’. Tener claro que estos episodios se van a repetir en estos días y que tenemos que ver cómo anticiparnos a ellos: salir un momento al balcón, cambiar de tarea, cambiar de habitación… Si ya ha saltado, entender que es normal porque son muchas horas en un espacio reducido. Y sobre todo, vivir el momento presente, disfrutar de la oportunidad de tener que estar juntos y vivir esto como una experiencia positiva en vez de como un castigo o una obligación.

¿Cuál debe ser la actitud de los padres estos días? ¿Conviene estar hablando del tema todo el rato o viendo las noticias de la tele delante de los niños?

La sobreinformación conduce a una saturación y a un monotema tanto en tu cabeza como en tus conversaciones. Hay que elegir muy bien el medio o los medios oficiales en los que queremos estar informados, no caer en el alarmismo ni el consumismo de noticias sin ton ni son y ponerle un límite. Tenemos que saber vivir con eso y gestionar bien lo que ya sabemos porque nuestro estado anímico influye mucho en nuestro día a día, en nuestra productividad y la familia.

En el caso de tener un hijo adolescente. ¿Cómo podemos gestionar sus ganas de salir de casa?

Hay que intentar negociar y encontrar espacios para todo porque mantener a un adolescente encerrado en una casa 15 días a cal y canto es muy complejo. Se tiene que negociar, una cosa que no va a poder ser es irse a una discoteca o a una reunión en casa de alguien pero sí se puede encontrar algún momento para compartir en un espacio abierto, donde no haya tanto contacto ni quedes con tanta gente. Hay que negociar y negociar bien, ser empáticos pero insistirle en que hay ciertos límites que no podemos cruzar. Sino la negociación se convertirá en una imposición por parte de ellos. Hay que hacerles entender que es una situación atípica, excepcional, de corta duración y que hay que buscar otros medios de comunicarse y de ocio. Insistirles en que busquen esa parte más creativa y en que hay que atender a las fuentes oficiales sobre lo que se puede y no se puede hacer.

¿Esta situación puede dejarles secuelas a los niños o es una oportunidad para hacerles más fuertes ante otra situación límite que puedan vivir en el futuro?

Al final, como lo viva yo es como lo van a vivir mis niños. Como lo transmita yo es como ellos lo van a percibir. Por tanto esto puede ser una oportunidad para que les deje marcados o bien para construir personas más seguras, más fuertes, más creativas, que busquen siempre la parte positiva, instalarles nuevos hábitos… Esa es una combinación super potente para cualquier tipo de adversidad que puedan tener, tanto profesional como personal y, es más, podemos recurrir siempre a esta experiencia y buscar esas herramientas que estamos utilizando en este momento para salir adelante para vencer una adversidad que tengamos en el futuro. Que quede como un anclaje, que le haga rememorar toda aquella fuerza y los recursos que utilizó para salir adelante.