Mitos y realidades en torno al segundo embarazo: ¿se nota antes?, ¿se tienen más nauseas?, ¿el parto es más fácil?

Una de las ventajas de pasar por un segundo embarazo es que ese miedo a lo desconocido ha desaparecido y tan solo está presente la preocupación porque todo vaya bien. Sin embargo, ¿qué cambios en el cuerpo se producen en un segundo embarazo? ¿Qué es un mito y qué es una realidad?

Existen muchas creencias erróneas, pero también verdades con respecto al segundo embarazo. Por eso, conviene analizar algunas de las más importantes o que más dudas generan entre las mujeres que van a ser madres por segunda vez.

Durante el embarazo la barriga crece y es normal que aparezcan estrías. Tras el parto, la piel debe volver a su sitio poco a poco, no obstante, no tendrá la misma firmeza que antes. Esta es la razón por la que en el segundo embarazo la barriga se nota antes. Porque la piel y musculatura del abdomen ya está dada de sí.

Esto también provoca que la barriga no solo se vaya a notar antes, sino que, también, crezca más. Como consecuencia, la recuperación será más lenta y, de nuevo, la tersura de la piel del abdomen no será la misma.

Una ventaja relacionada es que en el segundo embarazo los movimientos del feto se pueden empezar a notar en la semana 14 de gestación o antes. Durante el primer embarazo lo normal es que esto suceda, aproximadamente, en la semana 22 porque la musculatura todavía está fuerte.

Esto no se puede ni afirmar ni desmentir, porque cada embarazo es diferente. Puede que en el primero no se hayan tenido náuseas, pero en el segundo sí. Eso sí, normalmente, solo se sienten durante el primer trimestre y la responsable es la hormona gonadotropina coriónica humana (HCG).

La Asociación Americana de Concepción indica que la elevación de los niveles de estrógeno, un estómago sensible o el estrés también puede contribuir a la aparición de las náuseas. Sin embargo, todo dependerá del embarazo, independientemente de que sea el primero o el segundo.

En este punto conviene aclarar que en todos los embarazos pueden surgir dificultades. Es casi imposible prevenir la placenta baja o previa, la preeclampsia o que el embarazo sea de riesgo y la madre tenga que mantener completo reposo hasta que llegue el momento del parto.

Con respecto a la incertidumbre del primer embarazo, el segundo sí permite un parto más fácil. La madre ya sabe qué hacer, conoce su cuerpo, cuándo debe empujar y, por lo general, en los segundos partos estos suelen durar menos. La razón está en que todas las estructuras internas ya se han distendido con el primer parto, lo que reduce el tiempo de expulsión.

Como bien ya hemos mencionado, cada embarazo es diferente. No obstante, es cierto que la recuperación será más lenta y esto será todavía más notorio en los próximos embarazos que se puedan tener. Pero, las madres conocerán mejor sus cuerpos y esto hará que la experiencia sea mucho más fácil para ellas puesto que ya no tienen la incertidumbre del primer embarazo.