Cómo cuidar episiotomías y desgarros tras el parto

Las episiotomías son incisiones quirúrgicas que se utilizan de forma habitual y preventiva para evitar desgarros. Pero, la experiencia de algunas madres hace que nos planteemos seriamente el uso de esta práctica cuando no es imprescindible. En El Parto es Nuestro una mujer compartía su testimonio personal: «[…] dos semanas sin poder andar, sentarme, drogada con analgésicos y cinco meses de dolores cada vez que hacíamos el amor».

La razón por la que siempre se realizan episiotomías de una manera rutinaria es para prevenir desgarros, reducir la duración del parto y disminuir la morbimortalidad perianal. Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) aclara que «no se recomienda el uso ampliado o de rutina de la episiotomía en mujeres que presentan un parto natural espontáneo».

Los desgarros son más frecuentes en madres primerizas, no obstante, las episiotomías se realizan independientemente de si es el primer o segundo embarazo. Por ello, conviene saber cómo cuidarlas para evitar complicaciones.

Existen dos tipos de episiotomías. La primera es la conocida como la línea media y es la más común. Se trata de un corte limpio y recto que se realiza en dirección al recto. Como indica el Manual MSD, esto permite que la incisión cicatrice sin problemas si se cuida bien. Sin embargo, existe el riesgo de que se pueda producir un desgarro que llegue hasta el recto (desgarro perianal).

El segundo tipo de episiotomía es la mediolateral. En este caso, la incisión se extiende lateralmente hacia uno de los lados con el objetivo de evitar que se produzca un desgarro como el ya mencionado. Pero, el problema es que causa un gran dolor y su sanación puede prolongarse varias semanas.

Tanto para las episiotomías como para los desgarros las recomendaciones son las mismas. Hay que extremar la higiene siempre que se vaya al baño, pero esto no significa que haya que utilizar papel higiénico, de hecho, esto está descartado. La mejor opción es usar una toallita o papel húmedo. También sirve utilizar el bidé con agua templada.

Cuando se seque la zona, esto debe hacerse a toques muy suaves. Después, se puede aplicar una pomada que haya prescrito el médico o povidona yodada. Esto acelerará la curación. Los baños de asiento también se recomiendan pues alivian el dolor que provocan las episiotomías y desgarros.

Con todo, no conviene sentarse durante un tiempo prolongado y siempre debe utilizarse un asiento inflable para evitar la presión sobre el perineo. Asimismo, se pueden tomar fármacos con propiedades analgésicas y antiinflamatorias (ibuprofeno) que ayuden a reducir el dolor.

Tras una episiotomía o desgarro si no se limpia bien la herida puede infectarse, por eso, conviene extremar la higiene. Además, debe esperarse un mínimo de seis semanas antes de iniciar relaciones sexuales pues «alrededor del 35% de las mujeres tienen dispareunia después de la episiotomía», como indica el Manual MSD. Este tiempo puede ser mayor si la herida no ha cicatrizado del todo bien.

Tampoco se aconseja el uso de tampones, sino que es mejor utilizar compresas hasta que la zona esté completamente curada de la episiotomía o el desgarro. El ejercicio físico que pueda abrir los puntos de sutura (sentadillas, abdominales, etc.) debe, de igual manera, postergarse.

Además de todo esto, es beneficioso beber mucha agua y tomar alimentos ricos en fibra que eviten el estreñimiento. Esto evitará dolor al ir al baño y que pueda abrirse la herida. En caso de que nada de esto solucione el problema, se pueden consumir ablandadores de heces, siempre bajo prescripción médica.

A pesar de todo esto, sí conviene esforzarse por caminar un poco cada día y hacer ejercicios kegel sí es importante y recomendado. De esta manera, se favorece la curación de la episiotomía o desgarro, y se fortalece la zona para evitar que se produzcan pérdidas de orina que son bastante comunes.