¿Qué hay que hacer con los fármacos caducados o que sobran?

Nos duele la cabeza, abrimos nuestro botiquín y nos encontramos con un problema. Tenemos analgésicos, pero están caducados. Tal vez, solo hayan pasado unos meses y decidimos tomarlos. ¿Qué nos puede pasar? En el mejor de los casos, que no nos hagan ningún efecto. Por lo tanto, conviene revisar frecuentemente aquellos fármacos caducados o que sobran que guardamos.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo deja muy claro, «los fármacos que nunca deben usarse y siempre deben considerarse desechos son todos los medicamentos caducados». No importa que la fecha que figure en el envase sea solo de hace un mes. Estas medicinas ya no son aptas para que podamos tomarlas. Por lo tanto, debemos deshacernos de ellas.

Un consejo para evitar la tentación de tomar medicamentos caducados es revisar, de vez en cuando, aquellos fármacos que tenemos en el botiquín. Así, podremos tirar los que no vamos a poder tomar, ya sea porque se han pasado de fecha, están abiertos o su envase está dañado.

Pero, las dudas empiezan a surgir cuando ya tenemos nuestros fármacos listos para tirar. ¿Cuál es la mejor de deshacernos de los medicamentos caducados o que sobran? ¿Podemos tirarlos a la basura o por el inodoro?

Aunque la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) afirma que se pueden tirar los fármacos a la basura o por el inodoro, estas acciones no se contemplan en España. De hecho, el Ministerio para la Transición Ecológica indica que tampoco se deben depositar en contenedores como papel o vidrio, ni «ser aportados a los Puntos Limpios».

¿Cuál es la opción recomendable y deseada? Acercar los medicamentos caducados o que sobran a una farmacia que tenga un punto SIGRE (hay 21.500 en España). De esta manera, depositaremos en esos contenedores los fármacos que ya no vayamos a utilizar o que ya se hayan pasado de fecha.

El Ministerio para la Transición Ecológica también advierte que los envases, aunque estén vacíos, y los prospectos conviene que se tiren junto con los «frascos, blísters, tubos, aerosoles, ampollas, etc.» que se depositen en el punto SIGRE. De esta forma, se podrá «darles un correcto tratamiento».

Una vez hayamos depositado tanto los fármacos que son peligrosos como los que no entrañan apenas riesgos para la salud tal y como se recomienda, se analizará cada medicamento. Aquellos que sean peligrosos, como los ansiolíticos (Alprazolam, Bromazepam, Diazepam, etc.), se eliminarán «por gestores de residuos», señala el SIGRE.

En cambio, los medicamentos caducados o que sobran que no son especialmente peligrosos «se utilizan como combustible en instalaciones industriales o para producir energía eléctrica, preservando así otros recursos fósiles como el carbón o el petróleo». Una forma gracias a la cual se les puede dar a estos fármacos una segunda vida útil.

Al igual que existen contenedores en los que depositar las pilas, también conviene tirar los medicamentos caducados o que sobran de una manera responsable para evitar impacten negativamente en el medioambiente, ya sea utilizándolos como combustible, como eliminándolos definitivamente.