El coronavirus viaja a mayores distancias de las que se pensaba

Una de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Saluld (OMS), así como del Ministerio de Sanidad y demás autoridades sanitarias, para prevenir el contagio por coronavirus se ha basado hasta la fecha en mantener una distancia de seguridad de 1,5 a 2 metros. Sin embargo, un estudio reciente llevado a cabo por investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) sostiene que las secreciones respiratorias emitidas por una persona mediante la tos o el estornudo podría recorrer en el aire distancias mucho más amplias de lo que se creía hasta ahora.

Esta investigación podría además llevar a la OMS a revisar sus recomendaciones sobre el uso de mascarillas, hasta ahora obligatorias únicamente en personas que hayan contraído la enfermedad.

David Heymann, investigador que forma parte un panel de expertos que asesora a la OMS, es uno de los encargados de analizar esta investigación sobre si el virus puede viajar a una mayor distancia de la que se creía. En una entrevista en la BBC, Heymann sostiene que este estudio podría conducir a un cambio en los consejos que hasta ahora emite la OMS sobre quién debe utilizar mascarilla.

Según indica el estudio del MIT, «las exhalaciones, los estornudos y la tos no solo consisten en gotitas mucosalivares que siguen trayectorias de emisión semibalística de corto alcance, sino que, principalmente, están formadas por una nube de gas turbulento multifásico (una bocanada) que atrapa el aire ambiental y transporta un grupo de gotas de diferente tamaño».

Esta investigación, llevada a cabo en laboratorio, ha demostrado que la tos puede proyectar líquido a una distancia de hasta 6 metros y que los estornudos, que implican velocidades mucho más altas, pueden alcanzar hasta 8 metros de distancia.

Asimismo, «las gotas que se asientan a lo largo de la trayectoria pueden contaminar las superficies, mientras que el resto permanecen atrapadas y agrupadas en la nube en movimiento», agrega dicho informe.

«El grado y la velocidad de evaporación dependen en gran medida de la temperatura ambiente y las condiciones de humedad», asevera el estudio, que concluye que «la rápida propagación del Covid-19 resalta la necesidad de comprender mejor la dinámica de la transmisión de enfermedades respiratorias al caracterizar mejor las rutas de transmisión».