La menopausia o el tener hijos dejan una ‘marca’ en los dientes de por vida, según un estudio

Los dientes constituyen un archivo biológico permanente y fiel de toda la vida de una persona, desde su formación hasta la muerte, según ha descubierto un equipo de investigadores de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos).

«Nuestros resultados dejan claro que el esqueleto no es un órgano estático, sino más bien dinámico», explica Paola Cerrito, autora principal del trabajo, que se ha publicado en la revista Scientific Reports.

La investigación se centró en el cemento, el tejido dental que cubre la raíz del diente. Comienza a formar capas anuales, similares a los «anillos» de un árbol, desde que el diente sale a la superficie de la boca. «El descubrimiento de que detalles íntimos de la vida de una persona se registran en este tejido poco estudiado promete llevar al cemento dental directamente al centro de muchos debates actuales sobre la evolución de la historia de la vida humana», apunta Bromage.

El estudio probó la hipótesis de que los eventos fisiológicamente impactantes, como la reproducción y la menopausia en las mujeres y el encarcelamiento y las enfermedades sistémicas tanto en hombres como en mujeres, dejan cambios permanentes en la microestructura del cemento dental, y que tales cambios pueden ser cronometrados con precisión.

«La microestructura del cemento, visible solo a través de un examen microscópico, puede revelar la organización subyacente de las fibras y partículas que componen el material de esta parte del diente», señala la investigadora.

En su trabajo, los científicos examinaron casi 50 dientes humanos, de 25 a 69 años de edad, extraídos de una colección de esqueletos con datos conocidos de la historia médica y del estilo de vida, como la edad, las enfermedades y el movimiento (por ejemplo, del medio urbano al rural). Gran parte de esta información se obtuvo de los parientes más cercanos de los sujetos. Luego utilizaron una serie de técnicas de imagen que iluminaban bandas de cemento, o anillos, y vinculaban cada una de estas bandas a diferentes etapas de la vida, revelando las conexiones entre la formación de los dientes y otros acontecimientos.

«Un diente no es una porción estática y muerta del esqueleto. Se ajusta continuamente y responde a los procesos fisiológicos. Al igual que los anillos de los árboles, podemos ver los «anillos de los dientes»: capas de tejido en continuo crecimiento en la superficie de la raíz dental. Estos anillos son un archivo fiel de las experiencias fisiológicas y los factores de estrés de un individuo, desde embarazos y enfermedades hasta encarcelamientos y menopausia, que dejan una marca distintiva permanente», concluyen los científicos.