No es un escarmiento, es un virus

No nos enfrentamos a una plaga bíblica. No se trata de un castigo divino por algo que hayamos hecho mal. No es el precio a pagar por un error del que debamos arrepentirnos. Todas las víctimas son inocentes. En ciencia no hay culpas ni castigos, sino causas y consecuencias. No hay oscuros designios ni maldiciones, hay problemas. Ese es precisamente el cometido de la ciencia, convertir los misterios en problemas que podamos abordar….