Las víctimas de siempre

Las medidas estrictas de las que tanto nos quejamos los ciudadanos occidentales deben hacer mucha gracia a los refugiados. Quedarse en casa no es una opción para ellos, puesto que no tienen casa. Las estrecheces que hemos pasado nosotros para acceder a una cama de la UCI (unidad de cuidados intensivos) palidecen frente a la imposibilidad de tener siquiera un catre para dormir. Es un problema grave, porque hay 30 millones de refugiados en el mundo y otros 40 millones de desplazados dentro de las fronteras de su propio país. Todos huyen de la muerte y la miseria. Un campo de refugiados nunca ha …