¿Por qué no deberías hacer ejercicio antes de dormir?

La realización frecuente de ejercicio es recomendable para llevar a cabo unos hábitos de vida saludables y para dejar atrás la vida sedentaria. Sin embargo, la mejor hora para realizar ejercicio siempre está abierta a debate.

Lo primero que hay que señalar es que este debate se da porque cada persona puede tener una rutina y unos hábitos diferentes a los que su organismo ya está acostumbrado y, por lo tanto, le funcionan bien y no le suponen ningún perjuicio.

Muchas personas tienen el hábito de realizar deporte por la noche, poco tiempo antes de meterse en la cama. Una vez que el cuerpo se acostumbra, posiblemente, no se dé ningún efecto negativo, pero lo más normal es que esto pueda causar dificultades para dormir.

Cuando se realiza ejercicio, el cuerpo se activa y aumenta la circulación sanguínea y la liberación de adrenalina. Estas circunstancias afectan negativamente a la hora de conciliar el sueño, para lo que la relajación es un punto clave.

Según la web de Domyos, a partir de las nueve de la noche, la temperatura del cuerpo disminuye, ya que el organismo se va preparando para las horas de sueño. Así, hacer deporte en esta franja horaria puede afectar al ritmo biológico.

Por lo tanto, es recomendable realizar el ejercicio alejado de las horas de sueño o, por lo menos, parar de hacerlo una hora o dos horas antes de irse a la cama, sobre todo, para las personas que tienen problemas de insomnio.

Por el contrario, hay personas que aseguran que realizar ejercicio les produce sueño. Esta circunstancia se puede dar porque, al hacer ejercicio, se consume energía y, por lo tanto, tras la recuperación y la relajación posterior, es normal sentir cansancio físico e, incluso, mental.

Sin embargo, no es recomendable hacer ejercicio por la noche para las personas que les cueste más conseguir esas condiciones de relajación, ya que no podrán conciliar el sueño.

De todos modos, todo dependerá de los hábitos, tanto de sueño como de ejercicio, al que esté acostumbrado el organismo de cada persona, ya que no existe una hora perfecta y universal para la realización de deporte y, además, siempre será mejor tarde que nunca.