No me viene la regla… ¿Qué es la amenorrea hipotalámica y qué consecuencias tiene?

Experimentar un estrés emocional intenso, estar malnutrido o realizar ejercicio físico de forma excesiva puede provocar que aparezca la amenorrea hipotalámica funcional (AHF), una patología frecuente. De hecho, «el 20-30% de las amenorreas secundarias y el 3% de las primarias son debidas a la AHF», afirma la Sociedad Española de Obstretricia y Ginecología (SEGO).

Para realizar un diagnóstico certero, es imprescindible que la ausencia de la menstruación supere los tres meses consecutivos. Pero, en el caso de que la amenorrea hipotalámica funcional esté vinculada a la amenorrea primaria se tendrá en cuenta esta ausencia dos años después de haberse iniciado la pubertad, a los trece o catorce años, según el Manual MSD.

La amenorrea hipotalámica «se presenta cuando el hipotálamo, una glándula en el cerebro que regula los procesos corporales, deja de liberar la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH) […] o la libera con más lentitud», señala el Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano (NICHD).

Esta hormona es la que se encarga de iniciar el ciclo menstrual. Pero, cuando surgen circunstancias que pueden provocar un estrés crónico o se están preparando unas pruebas físicas que requieren de un entrenamiento muy intenso, el hipotálamo deja de liberar la hormona GnRH.

Es una respuesta fisiológica a estos eventos, según indica la SEGO, que produce un incremento de otras hormonas como la hormona liberadora de corticrotopina (CRH). Esto, a su vez, «resulta en un aumento de la hormona adrenocorticotropa (ACTH) por parte de la hipófisis y del cortisol por la suprarrenal».

Todas estas alteraciones inhiben la secreción de la hormona GnRH por parte del hipotálamo, un área del cerebro que tiene varias funciones importantes. Pues no solo de ella depende la reproducción, sino que también regula el sueño, el hambre y hasta la temperatura corporal.

La primera consecuencia que se puede advertir de la amenorrea hipotalámica es la imposibilidad o dificultad para tener hijos. Sin embargo, la SEGO advierte que existen otros efectos que repercuten en la salud. Y es que Las mujeres con AHF tienen una tendencia a sufrir depresión y, también, problemas sexuales que están relacionados con el deseo. Además de esto, la SEGO apunta que las mujeres adultas pueden padecer «atrofia urogenital y de la musculatura uterina».

¿Qué sucede si una mujer con amenorrea hipotalámica consigue quedarse embarazada? Pues, en esta situación el riesgo de sufrir un aborto o un parto prematuro es más elevado. También puede el propio feto verse afectado por un retraso del crecimiento intrauterino (RCIU).

Otra de las consecuencias que están relacionadas con esta patología, como indica la SEGO, es la reducción de la masa ósea, lo que aumenta el peligro de padecer osteoporosis o sufrir facturas.

En el caso de las mujeres jóvenes que han experimentado este tipo de amenorrea desde la pubertad pueden presentar caracteres sexuales secundarios y terciarios subdesarrollados. Esto hace referencia, por ejemplo, al desarrollo de vello en las mamas o al tono de voz grave.

A pesar de todo esto, la amenorrea hipotalámica tiene solución. Los esfuerzos estarán dirigidos a tratar la causa mejorando la alimentación, reduciendo la actividad física o aprendiendo a gestionar mejor el estrés, dependiendo de cada caso. También, se atenderán las consecuencias producidas por la AHF para evitar que, por ejemplo, siga reduciéndose la masa ósea.

Con todo, es importante acudir lo antes posible al médico ante la ausencia de menstruación para evitar todas las consecuencias que tiene la amenorrea hipotalámica y que van mucho más allá de no tener de la menstruación.