Tres recetas de croquetas saludables para que disfrutes del vermú (y pongas a prueba tu freidora sin aceite)

Pocas cosas consiguen que (casi) todos estemos de acuerdo, pero si hablamos de croquetas, no hay quien pueda resistirse a ellas. Crujientes y doraditas por fuera, jugosas por dentro y toda una explosión de sabores para nuestro paladar. ¿Quién no va a sucumbir ante tal presentación? De hecho, a la hora del tapeo, son la elaboración estrella de muchas barras. Este manjar, que tiene hasta su día mundial, ha conseguido pasar de ser una receta tradicional de aprovechamiento a convertirse en todo un referente de la cocina y es que además de protagonizar concursos, son muchos los que se atreven con innovadores sabores.

Sin embargo, todavía hay quienes, pese a conocer la sabrosa sensación de saborear una croqueta, se resisten para evitar su aportación calórica. ¿Pero sabías que pueden convertirse en una elaboración saludable (¡y deliciosa!) con la que sorprender a tus comensales? Tan solo hay que elegir los ingredientes adecuados y contar con un aliado que le ayude a restar calorías: una freidora sin aceite. Gracias a este pequeño electrodoméstico podemos disfrutar de croquetas caseras (aunque, reconócelo: nunca te van a salir como las de tu abuela o tu madre) sin remordimientos.

Las freidoras sin aceite calientan el aire y lo hacen circular entre los alimentos para cocinarlos y tan solo requieren una fina capa de esta grasa para este proceso. Si quieres disfrutar de croquetas (y de otras elaboraciones) con menos calorías, aprovecha el 32% de descuento que Amazon tiene en la freidora Cosori, un modelo perfecto para ser tu nuevo aliado en la cocina.

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– De coliflor… ¡y sin rebozado! Para disfrutar de esta deliciosa hortaliza en forma de croqueta, lo único que debemos haces es cocer media coliflor hasta conseguir que, con la ayuda de un tenedor, se pueda lograr una pasta. Una vez escurrida y machada, solo hay que añadir queso rallado, finas hiervas, sal y pimienta y, después, hacer las bolitas del tamaño que guste al comensal (aunque lo ideal es que sean compatibles con una cuchara de sopa). Finalmente, solo queda ponerlas en la bandeja de la freidora y esperar a que el exterior adquiera un color dorado apetecible.

– De puerro, zanahoria y queso de cabra. Después de sofreír un puerro y una zanahoria (con ajito picado, perejil, sal y pimienta), agregar en la misma sartén el queso de cabra y un chorrito de leche vegetal hasta conseguir una masa parecida a la de las croquetas clásicas. Si que considera preciso, se pueden poner unos taquitos de jamón para darles un punto salado muy rico. Después, dejar enfriar en la nevera durante toda la noche para que podamos darles la forma deseada antes de rebozarlas en copos de avena e introducirlas en la freidora sin aceite.

– De calabaza y con un punto de cayena. Con la calabaza ya asada, desmenuzarla con ayuda de un tenedor y agregarla a una sartén con un chorrito de aceite para rehogarla con un poquito de cebolla y un par de cayenas. Después, añadir nuestra leche vegetal favorita mientras removemos para lograr una pasta suave y sin grumos y, si queda demasiado líquida, un poco de queso feta para que coja consistencia. Después, dejar enfriar la mezcla durante toda la noche y, tras darle la forma deseada, rebozarla en huevo y pan rallado integral. Solo queda freírlas con ayuda de nuestro electrodoméstico y… ¡disfrutarlas!

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