¿Por qué no deberías cortarte la cutícula de las uñas?

En los últimos tiempos ha aumentado el furor por la moda de las uñas, que ha ido evolucionando en las distintas formas, productos y tendencias a la hora de hacer la manicura.

Tanto para las personas que tienen por costumbre hacerse la manicura en casa, como las que acuden a hacérsela en una tienda especializada en esta práctica, una de las dudas que siempre está abierta a debate es si es conveniente cortar la cutícula de las uñas o no.

La cutícula de la uña es una capa compuesta por células y que se encuentra justo en el lugar de crecimiento de las uñas. Hay personas que tienen esta capa más gruesa y visible de lo normal, por lo que al hacerse la manicura, esta capa se corta para hacer más estéticas las uñas.

Sin embargo, el motivo de conseguir una apariencia más estética para que la manicura quede más bonita es el único por el que se lleva a cabo el corte de la cutícula, algo nada aconsejable.

La razón por la que no se debe cortar la cutícula es que esta, por muy fea que quede, cumple una función de protección, es decir, se encarga de proteger la uña para evitar infecciones.

Por lo tanto, cuando se corta, pueden producirse problemas e infecciones que causan dolor y, por supuesto, una apariencia todavía menos estética que la de las cutículas. Además, cuando se corta, vuelve a crecer con mayor rapidez y con mayor grosor.

Así, muchos manicuristas recomiendan a las personas que tienen esta cutícula más gruesa que, en lugar de cortarla, se empuje hacia atrás. Para ello, solo es necesario ablandar un poco la uña con agua y, después, con un palito especial para cutículas, empujarla suavemente. De este modo, se reducirá el grosor sin necesidad de cortarlas.