El banco de leche materna recoge a domicilio para los prematuros ingresados por evitar los contagios

Sin haber oído hablar del coronavirus ni de la pandemia que obligaría a confinar en sus casas a medio mundo, a principios de este año, el banco de leche materna de la Comunidad de Madrid puso en marcha un servicio de recogida de la leche a domicilio cuyo objetivo era, en principio, hacer más fácil la vida de las donantes.

«Ahora es lo que está manteniendo la donación porque evita el desplazamiento de las mujeres al hospital» y garantiza las medidas de seguridad ante la COVID-19, reconoce la responsable del Banco Regional de Leche Materna de la Comunidad de Madrid y neonatóloga del Hospital 12 de Octubre, Nadia García Lara.

Tras superar la COVID-19 ha vuelto a su trabajo y explica que, además, para minimizar el riesgo de contagio, desde el 14 de marzo -cuando se decretó el estado de alarma-, la leche se recoge una vez al mes.

Hasta que se puso en marcha este servicio eran las propias donantes las que cada quince días entregaban su leche en uno de los hospitales o centros autorizados.

Desde allí se enviaba al 12 de Octubre donde se pasteuriza, procesa y distribuye a los otros cinco hospitales públicos de la red de bancos de leche de la Comunidad: La Paz, Puerta de Hierro (Majadahonda), Clínico, Severo Ochoa (Leganés) y Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares).

«Las mujeres nos referían que la principal dificultad para ser donantes era tener que desplazarse para entregar la leche», señala la neonatóloga.

Y buscaron una solución.

Tras el intento fallido de que la Consejería de Sanidad financiase el proyecto, el banco de leche alcanzó un acuerdo con la Fundación Infantil Ronald McDonald, que subvenciona el servicio y se hace cargo del transporte hospitalario y de la formación específica de las tres personas que recogen la leche por toda la región.

En otros lugares, como Granada, durante el confinamiento un grupo de taxistas se han ofrecido voluntarios para hacer la recogida, elogia la doctora.

En España todavía hay cinco comunidades (Canarias, Castilla-La Mancha, Navarra, La Rioja y Murcia) que no disponen de un banco de leche, una carencia que García Lara confía en que se solucione pronto porque la inversión que requiere es mucho menor que los beneficios que aporta.

En España nacen al año unos 28.000 prematuros -antes de la semana 37 de gestación- de los que cerca de 500 son grandes prematuros -menos de 32 semanas de gestación o un peso inferior a 1.500 gramos-.

La evidencia científica ha demostrado que la leche materna es el mejor alimento para los prematuros y los recién nacidos enfermos, que los protege frente a la infección nosocomial y favorece una mejor tolerancia digestiva.

A largo plazo, los niños alimentados con leche materna presentan un mejor neurodesarrollo y un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares.

Por eso, los principales candidatos a ser alimentados con leche donada son los prematuros de menos de 1.500 gramos, los que están graves o con serios problemas digestivos y los que padecen cardiopatías.

Y ahora también se les ofrece a los neonatos de madres contagiadas por coronavirus hasta que éstas se recuperan.

La COVID-19 no se transmite a través de la leche materna pero, dada la facilidad de su contagio por contacto, inevitable durante la lactancia, en algunos hospitales se les ofrece alimentarlos con leche del banco hasta que se recuperen.

El banco asiste a entre 600 y 700 niños al año y cuenta con una dotación anual de unos 1.800 litros.

García Lara advierte de que, aunque el banco de leche todavía tiene reservas porque con el inicio de la recogida a domicilio el primer trimestre fue muy bueno, «el déficit se irá notando progresivamente».

En este momento cuenta con un centenar de donantes y con unos 200 litros de leche, que equivale al consumo de «algo más de un mes».

Y es que las donaciones son limitadas y hay que empezar a buscar nuevas donantes.

«No puedes parar la máquina», advierte, y aboga por hacer algo similar a lo que se está haciendo con los donantes de sangre, que van al hospital, «estableciendo un protocolo de seguridad».