Todo sobre los test de embarazo: ¿cómo funcionan? ¿cuándo hacerlos? ¿pueden dar falsos positivos o negativos?

La historia de los test o pruebas de embarazo, tal y como hoy los conocemos, es relativamente reciente. Al inicio de la década de los setenta, las mujeres tenían que recoger una muestra de orina en su casa y llevarla al médico o a un laboratorio para su análisis. Sin embargo, éstas reclamaban mayor intimidad y facilidad a la hora de saber si estaban embarazadas y fue así como, a finales de esa misma década, comenzaron a comercializarse los primeros kits de embarazo.

Eso sí, todavía eran bastante diferentes a los que hoy conocemos. La mujer debía mezclar la orina con soluciones en una especie de tubos de ensayo y se requería esperar más de dos horas para que apareciese el resultado. Obviamente, la tasa de fiabilidad no llegaba, ni de lejos, al porcentaje de ahora (un 99%), un problema que requeriría su paulatino perfeccionamiento en las décadas siguientes. Habría que esperar hasta los ochenta para que llegasen los test de un solo paso – los de tira en un aplicador manual-.

Desde entonces, estas pequeñas y discretas pruebas caseras han dado muchas alegrías y, por supuesto, también muchos sustos y disgustos. El imaginario cinematográfico se ha plagado de grandes escenas en las que mujeres en solitario o en pareja se enfrentan a esos interminables minutos de espera hasta ver reflejadas (o no) las famosas ‘dos rayitas en el palito’ (compartimos las de la película Juno de Jason Reitman y Los días que vendrán de Carlos Marques-Marcet).

Su funcionamiento es muy sencillo y similar para todas las marcas. Todos los test de palito tienen un extremo con una tira absorbente reactiva que hay que impregnar con la orina y que detecta la presencia de hormona gonadotropina coriónica (hCG) o, lo que es lo mismo, la hormona del embarazo.

Las pruebas de embarazo solo serán positivas cuando se tengan suficiente niveles de hormona hCG en sangre. Por eso, por regla general, si el nivel de hCG está por debajo de 25-50 mlU/mL (miliUnidades Internacionales por mililitro de orina) la prueba será negativa.

La hormona del embarazo se detecta en la orina aproximadamente unos quince días después de la concepción. Esto significa que si hacemos la prueba antes de esa fecha probablemente el test muestre un falso negativo. Por lo tanto, los expertos recomiendan esperar al menos a tener un día de retraso (siempre que el ciclo menstrual sea regular) para realizarla.

En el caso de mujeres con ciclos irregulares, es posible que la concepción haya ocurrido unos días después de lo esperado, por lo que lo ideal sería realizarse la prueba una semana después de la fecha estimada para la siguiente regla con el objetivo de que el resultado sea lo más fiable posible y no arroje un falso negativo. Sea como sea, los profesionales están de acuerdo en que la máxima fiabilidad se encuentra a los diez días de retraso.

A la hora de elegir en la farmacia o parafarmacia una prueba de embarazo se recomienda optar por la más sensible posible: aquella que detecte la concentración más baja de hCG.

El mejor momento para realizarse la prueba es por la mañana y con la primera orina del día, ya que presentará una mayor concentración de hormonas.

Es importante también seguir al pie de la letra las instrucciones del fabricante. Por regla general, se saca el test de su envoltorio, se quita la tapa de la tira reactiva y se coloca durante cinco segundos en contacto directo con la orina. Luego se vuelve a poner la tapa para que el test no entre en contacto con ninguna otra sustancia, se coloca sobre una superficie plana y se espera entre tres y cinco minutos. Si aparecen las rayitas indicadoras el resultado será positivo, sean éstas más o menos intensas. Existen ya en el mercado algunos test digitales que ofrecen un lectura más completa y pueden indicar, incluso, la semana de embarazo en la que se encuentra la mujer.

Las pruebas de orina requieren de 20 a 100 mIU/mL de concentración de la hormona del embarazo para dar positivo, según la marca. Los análisis de sangre detectan la hormona con concentraciones mucho menores, por eso son más fiables incluso antes de la primera falta de menstruación.

Los test de farmacia tienen una fiabilidad de entre el 75 y el 97 por ciento si el resultado es negativo, mientras que si el resultado es positivo la fiabilidad es mayor: del 99 por ciento.

Existen determinadas circunstancias por las que un test podría dar un falso positivo o un falso negativo. Estas son las más frecuentes.

Falsos positivos:

Falsos negativos: