Copa o braga menstrual, ¿cuál es mejor?

La búsqueda de alternativas a los productos tradicionales de higiene femenina durante la menstruación, como los tampones y las compresas, ha conllevado a la proliferación de otras opciones más ecológicas y económicas como es el caso de las copas y bragas menstruales.

En este sentido, desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) han realizado un estudio con un total de 12 mujeres que han utilizado ambos productos durante el ciclo de un mes para conocer su experiencia y percepción.

El perfil de estas mujeres para el estudio ha sido diferente ya que se ha establecido en base a varios criterios: haber sido madres por parto vaginal o no, ser menores o mayores de 35 años, y haber usado la copa menstrual antes del estudio o no. «Además, en cada subgrupo, había tres mujeres con un tipo de flujo diferente: abundante, medio o ligero«.

Una de las principales conclusiones es que la mayoría de mujeres que han probado esta opción durante el estudio asegura que lo seguirán utilizando. Sin embargo, es cierto que la copa menstrual «puede resultar comodísima para una mujer y nada cómoda para otra». Por tanto, el tamaño de la copa es un factor relevante a la hora de elegir esta alternativa durante la menstruación.

Por otra parte, el factor de la edad o el haber tenido partos vaginales «importan tanto como la longitud del cérvix o la morfología del suelo pélvico». Para algunas de estas mujeres, la familiarización con este producto ha requerido cierta paciencia, sobre todo a la hora de su colocación.

Otras de las conclusiones del estudio fueron las siguientes:

De acuerdo con los resultados, todas las mujeres que han probado las bragas menstruales las seguirán usando ya que «es el método que generaba menos expectativas y el que más favorablemente ha sorprendido a las usuarias».

Respecto a su coste, a diferencia de la copa menstrual, «no se perciben como especialmente económicas«. Sin embargo, si otorgan cierta versatilidad a su utilización porque sirven para la noche, para días con un menor flujo menstrual y como complemento si el flujo es abundante.

Las mujeres con un tipo de flujo más abundantes son las que han notificado mayores problemas tras su uso debido a las «inseguridades acerca de su absorbencia» y por «la manipulación previa al lavado». Finalmente, en comparación con la copa, la limpieza si resulta más complicada.