¿Desaparecerán los dos besos y el apretón de manos?: «Tenemos que normalizarlo y considerarlo algo preventivo»

La emergencia sanitaria del coronavirus y las medidas adoptadas por parte del Gobierno para evitar su propagación, como el confinamiento de la población, han alterado nuestra rutina diaria. Sobre todo, a la hora de adoptar nuevos comportamientos relacionados con la distancia física.

En este sentido, ¿cómo será el contacto social después de la cuarentena? ¿Volveremos a darnos dos besos al saludarnos? Y lo más importante de todo, ¿cómo podremos afrontar estos cambios?

Sin duda, la manera de relacionarnos socialmente podría cambiar cuando volvamos a salir. «Podríamos estar hablando de fases, pero en la primera no vamos a poder volver a los abrazos y los besos. Primero, porque nos lo van a decir y porque hay que mantener la distancia», señala a 20minutos la doctora en psicología y vocal del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Isabel Aranda.

El modo de actuar y nuestro comportamiento también va a cambiar ya que «en un principio nos vamos a tener que acostumbrar a mantener esa distancia y no podremos volver al contacto que teníamos», añade.

Además de seguir las medidas de distancia física recomendadas por las autoridades sanitarias, el miedo al contagio será otro factor clave porque «va a estar muy presente y, mientras no se resuelva esto con una vacuna o con un tratamiento, nos vamos a contener y a medir la distancia».

Normalización, adaptación y relativización son conceptos claves para hacer más llevadera esta situación. «Las personas tenemos una capacidad de adaptación inmensa. Entonces, nos podemos tomar esto como una medida divertida. Justo antes de que nos confinaran ya nos estábamos saludando de forma divertida, sin darnos la mano o besos».

Por tanto, «tenemos que normalizarlo y considerarlo algo preventivo. Una medida que hay que adoptar y que no pasa nada«, destaca la experta. Si conseguimos normalizar esta nueva situación «vamos a poder convivir mejor con ello».

Además, añade, «en nuestra cultura tenemos mucha flexibilidad. Podemos ser muy expresivos con el rostro o con los gestos, y podemos innovar o cambiar nuestra forma de saludarnos».

La principal dificultad para normalizar y hacer frente a estos cambios es el miedo. «El problema no está en no poder abrazarnos. El problema está en el miedo con el cual vamos a salir a la calle y eso los psicólogos lo tenemos muy claro».

Por ello, uno de los consejos específicos es «considerar que estas medidas de prevención funcionan y que hay que adoptarlas«. El hecho de repetirnos esto, señala Isabel Aranda, nos va a ayudar a que lo veamos como algo normal. Por ejemplo, al principio nos resultaba complicado el tema de las mascarillas y ahora nos hemos acostumbrado a su utilización. Hemos normalizado su uso.

Es importante tener en cuenta que durante el confinamiento «hemos estado con un miedo creciente y la desescalada de ese miedo conlleva a la normalización y a que puedas, más o menos, volver a tus rutinas». Sin embargo, no todas las personas vivirán de la misma manera la vuelta a la normalidad porque dependerá, en buena medida, de las circunstancias económicas y sociales.

Uno de los efectos más relevantes tras las semanas del confinamiento, destaca la experta, será el miedo al contagio y también el miedo a salir de casa o agorofobia. De hecho, «esta situación para muchas personas repercutirá en trastornos psicológicos y psicosomáticos». En definitiva, será necesario que normalicemos estos cambios y nos adaptemos para rebajar la tensión emocional y del miedo del confinamiento.