Hinchazón, cansancio, mareos… ¿Cuáles son los primeros síntomas de embarazo?

Un análisis de sangre que mida los niveles de la hormona beta- hCG y, también con bastante fiabilidad, un test casero de embarazo, son las formas más infalibles de saber si una mujer está embaraza. Sin embargo, para que estas pruebas no den falsos negativos hay que esperar, por lo general, al primer día de retraso de la menstruación.

Sin embargo, debido a los cambios hormonales que se producen desde los primeros días de gestación, hay algunos síntomas que pueden aparecer incluso antes de la falta de menstruación que pueden pasar inadvertidos y que, en muchas ocasiones, pueden confundirse con signos premenstruales. No tienen por qué aparecer, ni mucho menos a parecer todos, pero, si se presentan, puede ser la señal de que está comenzando un embarazo. Estos son los signos tempranos más frecuentes:

Aumento y sensibilidad en los pechos

Los cambios en las glándulas mamarias son uno de los síntomas más frecuentes y significativos y pueden aparecer desde pocos días después de la fecundación. Aunque esto puede ocurrir también desde la ovulación en un periodo normal, si hay embarazo el aumento de tamaño es más significativo y, sobre todo, están mucho más sensibles, duros e incluso doloridos. A veces también pueden también oscurecerse las areolas desde las primeras semanas.

Cansancio y fatiga

Durante las primeras semanas de gestación se producen muchos cambios para preparar al organismo para el embarazo que hacen que se acelere el ritmo cardiaco, baje la tensión arterial… Esto puede provocar sueño durante todo el día y sensación de cansancio y fatiga, signos muy comunes las primeras semanas de embarazo.

Malestar estomacal

En caso de aparecer náuseas y vómitos, estas suelen aparecer a partir de la cuarta semana de gestación, aunque tampoco se descartan como uno de los primeros síntomas de embarazo. Sin embargo, debido a los cambios hormonales y al aumento del tamaño del útero, son más común notar antes alteraciones en el aparato digestivo, especialmente en el estómago en forma de malestar, sensación de tener el estómago revuelto o acidez.

Ligero sangrado

Entre siete y diez días después de la fecundación, en algunos casos se produce lo que se conoce como sangrado de implantación. Aunque a veces se puede confundir con los primeros signos de la menstruación, lo cierto es que se trata de un sangrado mucho más ligero y de un color distinto al de la menstruación que se produce como consecuencia de la rotura de algunos conductos sanguíneos durante el desplazamiento del embrión desde las trompas hasta el útero.

Dolores e hinchazón ‘premenstruales’

Pocos días después de la fecundación es habitual notar dolores muy parecidos a los que se presentan pocos días antes de la llegada de la menstruación, así como notarse hinchada. Normalmente se producen en la parte baja de la espada o el abdomen y se deben a las contracciones uterinas, que está aumentando de tamaño.

Más sensibilidad a olores y sabores

El embarazo suele agudizar el sentido del olfato también desde las primeras semanas, lo que puede provocar tanto rechazo por algunos alimentos o perfumes como más apetencias por otros. Esto puede provocar también cambios en el apetito. En algunas ocasiones se puede incluso notar un ‘sabor metálico’ que cambia levemente el sentido del gusto.

Cambios de humor

Los constantes y repentinos cambios hormonales pueden hacer mella en el humor y las emociones de las embazadas desde el principio, lo que puede provocar que estén más sensibles e irritables.

Pequeños mareos

Estamos acostumbrados a ver a mujeres embarazadas desmayarse en las películas y, aunque es un poco exagerado, también puede pasar desde las primeras semanas. Mas que un desmayo, que se producen en pocas ocasiones, sí es frecuente que aparezcan mareos, sobre todo al estar mucho rato de pie o al levantarse. Esto se debe a que el flujo de sangre es más lento y a que la sangre se concentra más en otras zonas del cuerpo, como el útero.

Más ganas de orinar

Aunque este síntoma no hace más visible según avanza el embarazo y aumenta significativamente el tamaño del útero, la necesidad de ir más veces al baño también aumenta desde las primeras semanas por los cambios hormonales. Además, en un principio, el útero crece hacia la pelvis, lo que provoca que la vejiga se oprima.

Después de la aparición de algunos de estos síntomas, si existe embarazo, a los pocos días debería aparecer el más significativo de todos, que es la amenorrea. Una vez se haga evidente la ausencia de menstruación, se puede confirmar con una prueba de embarazo casera. Aunque algunos tests son muy sensibles, no se recomienda hacer a prueba antes porque puede dar lugar a falsos negativos.