Hipocondría y coronavirus: cómo podemos ayudar a quienes padecen este trastorno durante el confinamiento

El Colegio Oficial de Psicólogos (COP) define la hipocondría como «la preocupación y el miedo a padecer, o la convicción de tener una enfermedad grave, a partir de la interpretación personal de alguna sensación corporal u otro signo que aparezca en el cuerpo”. En la actualidad, se estima que entre un 15 y un 20 por ciento de la población sufre en mayor o menor grado este trastorno.

Pero, ¿cómo reconocer a una persona hipocondríaca? En su libro Si puede, no vaya al médico, el doctor Antonio Sitges-Serra, jefe del departamento de Cirugía del Hospital del Mar de Barcelona, determinaba los siguientes síntomas: una excesiva preocupación por la salud, leer mucho sobre enfermedades y a veces de fuentes no muy solventes (lo que puede empeorar la situación) e ir demasiado al médico (España acoge los índices más altos de visitas al médico del mundo de 6 a 7 por habitante al año). Además, por regla general, la hipocondría se da de forma crónica, combinando periodos más agudos con otros más relajados.

Con estas cifras sobre la mesa, no está de más preguntarse cómo están pasando este confinamiento las personas hipocondriacas e, incluso, si hay gente que ha podido desarrollar una hipocondría a raíz de la pandemia y la alarma sanitaria. “Lo cierto es que la cantidad de hipocondríacos reales no tiene por qué haber aumentado por esta situación, sino que los síntomas de estos pacientes pueden estar agravándose, dificultando más de lo habitual la convivencia con ellos”, señala el equipo de psicólogos de ifeel – plataforma online que ofrece asesoramiento emocional-.

De hecho, sus especialistas consideran normal que la mayoría de la población en algún momento de esta crisis sanitaria haya mostrado una preocupación leve, intensa o muy intensa por su salud. “Nos alteramos más o menos, buscamos la manera de confirmar, tratar o aliviar ese síntoma y, a menudo, eso incluye darnos cuenta de que hemos exagerado. Lo que distingue al hipocondríaco es la frecuencia, duración e intensidad con que vive este patrón”.

Los expertos aseguran que no existe un cálculo matemático para comprobarlo y que no se deben observar las conductas en sí mismas sino su nivel de coherencia con en entorno. “En ocasiones la preocupación nos puede llevar a hacer cosas inadecuadas que pueden hacer sospechar que quien las lleva a cabo tiene un nivel de ansiedad más cercano a la hipocondría que a una preocupación real: abusar de un medicamento antitérmico ante la sola sospecha de tener una décima de fiebre, gastar mucha energía en conseguir mascarillas y guantes de látex cuando en realidad apenas salimos de casa, reaccionar exageradamente ante una tos o un estornudo ajeno, limpiar la casa o la ropa más allá de lo necesario…”.

Los psicólogos advierten, sin embargo, que estas conductas por sí solas no permiten hablar de que se ha establecido un cuadro clínico real de hipocondría y muchas de ellas acabarán desapareciendo por sí solas.

Cuando se convive con una persona que sufre de hipocondría, los expertos de ifeel recomiendan tener siempre en cuenta que es alguien que va a estar dominado por la ansiedad o, en casos más serios, por la angustia. El día a día en tiempos de confinamiento se puede ver agravado por la ‘sensación de enjaulamiento’, es decir, por la preocupación añadida del hipocondríaco por no poder acudir a un especialista que lo tranquilice cada vez que se sienta mal o por la creencia de que no podrá ser atendido en condiciones por las restricciones que impone la emergencia sanitaria.

Hay que entender que el hipocondríaco no es ningún ‘loco’, sino alguien que, a su manera, pide ayuda pero se topa con dificultades serias para obtenerla, y el confinamiento complica esta situación”, añaden.

Los psicólogos de la plataforma aportan cuatro recomendaciones que pueden ayudar tanto al hipocondriaco como a quienes conviven con él durante la cuarentena.

Es recomendable reservar un tiempo de la jornada para practicar algún tipo de ejercicio o actividad física en grupo. “No es imprescindible plantearlo como algo que se va a disfrutar muchísimo, sino como una ‘medicina’, es decir, una recomendación profesional que le va bien a todo el mundo y también a él/ella en concreto para su problema”, señalan desde ifeel. Esta actividad va a ayudar a cada uno a descargar su ansiedad y elevar los niveles de endorfinas. Para el hipocondríaco será una manera estupenda de ocupar parte de su tiempo y poner la atención en su cuerpo de una manera muy distinta a cuando atiende solo a los presuntos síntomas.

Evitar, en la medida de lo posible, las conversaciones que siempre giran alrededor de la enfermedad y sustituirlas por otro tipo de actividades que sean de su agrado y puedan ayudarle a distraerse: ciclo de películas, juegos de mesa, lecturas, videoconferencias con amigos, un aperitivo virtual, cambiar la decoración, realizar alguna receta en la cocina o alguna tarea de la casa. Evitar también la sobredosis de noticias y dirigir las charlas hacia otros temas. “Si necesita hablar del tema tampoco es necesario negarlo, porque eso sería taponarlo y generar más tensión; se puede acoger de manera amable y comprensiva, pero dedicándole un tiempo cerrado”, recomiendan los especialistas.

Cuando se convive con alguien con un problema de hipocondría podemos y debemos convertirnos en un modelo positivo a seguir ofreciéndole una imagen de serenidad y normalidad, tanto en la actitud como en los quehaceres diarios. “Se habla mucho del ‘contagio emocional’ para las emociones negativas o displacenteras, pero los estados emocionales positivos o agradables también pueden transmitirse a otras personas”, dicen los psicólogos.

Seguir las recomendaciones y prevenciones indicadas por los organismos oficiales ya que su utilidad está mas que demostrada. “Aun así, previsiblemente, el hipocondríaco tenderá a preocuparse por si el virus se le escabulle, por si no se lava suficiente las manos, por si hay algo que se le esté olvidando hacer… En este caso, es importante ayudarle a que vuelva a poner su atención en las pautas generales que ya hemos mencionado para que su nivel de ansiedad vaya regulándose poco a poco”, concluyen.