¿Cómo elegir el mejor filtro de agua para mi casa?

¿En ocasiones notas que el agua del grifo no sale bien o está turbia? Puede que la calidad del agua en la zona donde resides no sea del todo buena, aunque esto no significa que no sea potable. El agua del grifo es apta para el consumo en toda España, pero en algunas zonas su sabor es diferente.

«Lo mejor es que consulte la calidad del agua que consume con la empresa distribuidora y también con las autoridades locales», señalan desde la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU), tras analizar algunos de los filtros de agua disponibles en el mercado.

En este sentido, lo primero que debes preguntarte es si realmente necesitas un filtro para el hogar y para ello deberás comprobar la calidad del agua y la dureza de la cal. Una análisis del agua permitirá conocer si existe una concentración alta de contaminantes como pueden ser el cloro, los nitratos o alguna bacteria.

Hay diferentes métodos para la filtración del agua en casa que puede ser mediante filtros que se instalan directamente en el grifo o fregadero de la cocina, purificadores o aparatos de ósmosis inversa. Los sistemas de filtración también varían y se pueden encontrar de cerámica, lámpara ultravioleta, de carbón activado o descalcificadores, entre otros.

Otra de las opciones que se suelen utilizar en el hogar son las jarras de filtro. Es un aparato asequible, pero pueden resultar poco eficaces. Un análisis realizado en varios modelos de jarras filtrantes por la OCU en 2012 señala que «o no hacen nada o empeoran la calidad del agua del grifo» y solo una de las nueve analizadas tuvo resultados aceptables.

El mismo análisis sugería que estas jarras incluso «son capaces de modificar la composición del agua». El problema «es que no están lo bastante perfeccionadas» y en ocasiones «dan lugar a un agua peor de la que pretendíamos purificar».

Existen filtros en el mercado bastante eficaces, pero también tienen un precio más elevado. Desde la OCU también han analizado los aparatos de ósmosis inversa que «representan el sistema de filtrado más eficaz«.

Estos sistemas «son muy eficaces para tratar el agua muy salina, con mal sabor, nitratos o trihalometanos, pero eso sí, siempre potable, nunca directamente de un pozo», señalan.

Sin embargo, los inconvenientes de estos aparatos son el precio elevado, su mantenimiento y que desechan bastante agua. «Solo aprovechan entre un 10 y un 20% de agua», añade la OCU.