Dos jóvenes ingenieros españoles crean un asistente virtual capaz de identificar y monitorizar a pacientes de Covid-19

En septiembre del pasado año, dos jóvenes emprendedores españoles licenciados en Ingeniería Biomecánica, María González y Marcos Rubio, ponían en marcha la empresa con la que han dado vida a un asistente virtual bautizado como Tucuvi. Desde entonces, la inteligencia artificial de este asistente se ha utilizado para dar cobertura sociosanitaria a personas mayores, poniendo al alcance de este colectivo un servicio -el de la telemedicina- que en la mayoría de las experiencias precedentes siempre han ido dirigidas a usuarios más familiarizados con las nuevas tecnologías.

“El proyecto original surgió para garantizar el seguimiento continuo a personas mayores en sus hogares. Si pensamos en las patologías crónicas más comunes – insuficiencia cardiaca, diabetes, EPOC…- suelen sufrirlas personas muy mayores y, sin embargo, en el ámbito de telemedicina y de la monotorización continua de patologías, lo más común son aplicaciones móviles que las personas mayores de más de 80 años generalmente no usan”, cuenta en entrevista con 20minutos una de sus impulsoras, María González. “Fue entonces decidimos crear algo que les permitiese disfrutar del mismo servicio independientemente de que se tenga más o menos capacidad tecnológica”.

Tucuvi es, básicamente, un cuidador virtual basado en inteligencia artificial y tecnología de voz que ofrece un seguimiento a sus usuarios a través de llamadas de teléfono automáticas y personalizadas. “Es algo muy accesible para todo el mundo”, comenta la ingeniera. “No tienen que aprender a utilizar nada, no tienen que comprar ningún dispositivo ni llevarlo encima. Solo tienen que descolgar su teléfono de toda la vida y hablar. Y de esta manera conseguimos extender los cuidados y llegar a más gente. Hay personas a las que, por ejemplo, se debería llamar todos los días para recordarles que tomen la medicación y muchas veces una enfermera o un médico no tienen tiempo suficiente para hacer ese trabajo paciente por paciente, por lo que se puede recurrir al asistente virtual”.

Una de las curiosidades del asistente es que su manera de expresarse se ha acomodado a cómo hablan y cómo entienden las personas mayores. Además, destaca por su versatilidad para adaptarse a diferentes casos de uso, entre otros: mejorar la adherencia a la medicación, hacer seguimiento de síntomas de algunas de las enfermedades crónicas más prevalentes en ancianos, realizar encuestas de satisfacción con sus cuidadores o promoción de buenos hábitos.

Hace algo más de un mes, con la explosión de la crisis sanitaria a causas del coronavirus y la enorme saturación a nivel nacional de las líneas de teléfono de atención médica, María y Marcos recibieron el encargo de readaptar y dar un nuevo uso al asistente virtual con el objetivo de identificar y atender a personas que podían estar manifestando síntomas de la enfermedad. “En este caso se ha ‘entrenado’ al asistente para preguntar que tal está la persona a la que llama, detectar posibles síntomas de Covid-19 (malestar general, fiebre, tos, dificultad para respirar…) y, además, como está dirigido a personas mayores, realizar preguntas enfocadas en sus necesidades domésticas esenciales: bajar la basura, ayuda con la compra o medicamentos, para limpiar o cocinar…”.

Este módulo desarrollado por Tucuvi ha sido probado con éxito en una localidad de Castilla León, realizando más de 13.000 llamadas en una semana. De esta manera el asistente ejecuta un primer cribado, la información llega en tiempo real a los responsables del cuidado y éstos pueden focalizar la atención en los casos mas preocupantes. “Hemos trabajado con una empresa de teleasistencia que ya prestaba atención a mayores, por lo que nuestra misión consistía en procesar y reportar la información obtenida para que ellos pudieran encargarse después de llamar personalmente a esa persona o visitarla para valorar in situ si requería hospitalización o podía pasar la enfermedad aislada en casa. Digamos que el asistente lo que hace es lanzar una alarma para que pongan el foco en quién se pueda encontrar peor o pueda estar en situación de riesgo”. Tucuvi tiene capacidad suficiente para realizar más de 100.000 llamadas al día.

En un momento en que el confinamiento de la casi totalidad de la población en España ha puesto sobre la mesa la necesidad de una implantación más generalizada de la telemedicina, a los responsables de Tucuvi no les quedan dudas al respecto: “Algunas empresa ya la ofrecían como una experiencia piloto o un servicio diferencial pero creo que ahora se están dando cuenta que tiene que convertirse en un servicio tan básico como cualquier otro”, señala González.

“Y no solo para la gente que necesite un seguimiento continuo sino también para otros sectores de población: gente que vive en ámbito rural, aquellos que a lo mejor se desplazan para un tratamiento de quimioterapia y quizás no están lo suficientemente fuertes (algo que podría haberse detectado con una llamada previa), o cualquiera que quiera hacer una pequeña consulta de cinco minutos. Ya no es una opción, el que no lo ofrezca se va a quedar fuera”.