Aceite de ricino: Beneficios, usos y toxicidad

El aceite de ricino se extrae de la planta Ricinus communis y se emplea, mayoritariamente, en remedios caseros para tratamientos relacionados con el cabello, las uñas o las cejas.

Sin embargo, hay que tomar algunas precauciones a la hora de usarlo, ya que se ha demostrado su toxicidad en relación al consumo de forma interna, por lo que se recomienda únicamente su uso exterior, tal y como explica la web de EcoAgricultor.

El aceite de ricino contiene ricinoleico, omega 9, vitamina E y minerales. De este modo, entre sus propiedades se pueden enumerar la acción analgésica, regeneradora, antimicrobiana, laxante, hidratante y antiinflamatoria.

De este modo, el aceite de ricino se emplea para numerosos tratamientos caseros de belleza, para paliar dolores o para incluirlo en productos cosméticos que se pueden encontrar en el mercado. Algunos ejemplos son los que indica la web de EcoCasas:

Desde EcoAgricultor recomiendan únicamente el uso externo del aciete de ricino, es decir, hacen alusión a que el aceite no debe ser ingerido debido a su demostrada toxicidad.

Por otro lado, el aceite de ricino se ha utilizado durante décadas para tratar problemas digestivos y, desde EcoCasas, apuntan a que los niveles de toxicidad son bajos, por lo que no causa peligro el hecho de ingerirlo.

Sin embargo, está contraindicado para personas sensibles a las que pueda causar reacciones en la piel o trastornos intestinales, es decir, personas que sufran cólicos, úlceras, hemorroides, colitis, colon irritable, prolapsos o se han sometido a tratamiento quirúrgico recientemente. Tampoco lo pueden usar personas embarazadas o durante la lactancia.

La mejor recomendación es que se emplee de forma exterior y aprovechar así los beneficios para los que sirve este aceite y, en caso de notar algún síntoma fuera de lo normal, suspender su uso y consultar con un médico.