Pendientes y bebés; cuándo y cómo ponérselos para evitar complicaciones

El tema de si poner o no pendientes a un recién nacido es sobre todo un tema cultural. Mientras que en los países latinos es una tradición arraigada, en otros como Estados Unidos, Inglaterra o Alemania lo consideran casi como una aberración.

En España hasta hace poco era una tradición prácticamente incuestionable, pero hoy día con cada vez más las madres y padres que deciden esperar a que la bebé crezca y decida.

Medicamente, no es un tema que preocupe, pues como afirma la Dra. Victoria Rodríguez de la Rúa, Pediatra de Atención Primaria y editora jefe de EnFamilia, la web de la Asociación Española de Pediatría para las familias, “el hecho de poner pendientes a las niñas es una tradición cultural de muchos países latinos. Desde el punto de vista de la pediatría no existe contenido científico que haya analizado esta cuestión en ningún sentido.

De hecho, en la práctica clínica este no es un motivo de consulta pediátrica”. Lo único que aconsejan desde la AEP es que, de decidir perforar las orejas de las niñas para ponerles pendientes, esto se haga con la mayor seguridad posible, “con asepsia, es decir, con procedimientos que garanticen ausencia de gérmenes que puedan causar una infección, y tener posteriormente los cuidados de limpieza habituales de la zona como con cualquier herida”.

Además, los padres que decidan poner los dientes a su bebé deberán tener en cuenta varias cuestiones.

Uno de los argumentos que más se utilizan para poner los pendientes a las recién nacidas es que les dolerá menos que cuando sean mayores y más conscientes. Es cierto que el lóbulo de la oreja no es una zona especialmente sensible, pero sí duele y, al ser una zona tan pequeña, no es recomendable hacer el agujero los primeros días y espera a que pasen, al menos, dos semanas.

Hasta hace unos años era muy común que la niña saliera del hospital con los pendientes puesto. Sin embargo, debido al riesgo de infección de los hospitales, este no parece la mejor opción, tampoco hacerlos por nuestra cuenta ni tampoco en joyerías. La mejor opción es una farmacia, donde se ofrecen las máxima garantías sanitarias y se realizan con materiales estériles.

Para minimizar las complicaciones, los pendientes deben ser: hipoalergénicos para minimizar el riesgo de reacciones alérgicas; sin adornos ni colgantes para que no se enganchen; con el filamento muy fino y la punta redondeada por detrás y de rosca.

Infecciones. Si el agujero se infecta, la zona estará enrojecida, hinchada, con presencia de pus… Para que esto no ocurra, es recomendable:

•Lavar la herida cada día con cuidado, agua y jabón, y con las manos limpias.

•Mover los pendientes suavemente, hacia delante y hacia atrás para que cicatricen correctamente, no se peguen, etc.

•No se debe aplicar ninguna crema para que cicatricen antes. Si creemos que algo no va bien, es mejor acudir al pediatra. Tampoco desinfectantes como yodo o alcohol.

•Mantener las orejas al aire.

Reacciones alérgicas. Si utilizamos unos pendientes hipoalergénicos, no es común que ocurra, pero si es así, y notamos que aparecen en los lóbulos rojeces, hinchazón, costras, picor, etc. para evitarlos, podemos:

•No cambiar los pendientes antes de que cicatricen bien. La cicatrización dura entre siete y 10 días. Antes, es mejor no cambiar los pendientes, y si esperamos más, mejor, pues los agujeros no se fijarán permanente me te hasta aproximadamente un mes después. Las alergias son más comunes una vez cambiamos los pendientes hipoalergénicos. Si esto ocurre, habría que mantener el mayor tiempo posible los primeros pendientes.

•En caso de que las reacciones alérgicas continúen, sea cual sea el pendiente, lo mejor es quitárselos y esperar a que la niña tenga, al menos, seis años.