El misterio del contagio en la granja de visones holandesa

Uno de los visones enjaulado de la granja de la provincia de Brabante del Norte (Holanda), donde se han registrado casos de la Covid-19.
Uno de los visones enjaulado de la granja de la provincia de Brabante del Norte (Holanda), donde se han registrado casos de la Covid-19.Animal Rights

Cuatro granjas de crianza de visones para la industria peletera han registrado casos de la covid-19 en Países Bajos, el primer brote de su clase conocido hasta la fecha en el mundo. Los investigadores han secuenciado el genoma del virus en los ejemplares con problemas respiratorios y gastrointestinales a instancias de ministerio de Agricultura. Dos explotaciones reportaron casos el pasado 26 de abril; en las otras dos aparecieron el jueves 7 de mayo, y de los análisis se desprende que lo más probable es la transmisión humana al animal. Después, entre los visones mismos. En territorio neerlandés, hay unas 140 fincas con cerca de 800.000 hembras fértiles, y las pieles, en su gran mayoría para la exportación, generan un volumen total de negocios que ronda los 90 millones de euros anuales, según la Federación de Criadores de Animales para Peletería. La industria tiene los días contados, porque el Tribunal Supremo decidió en 2016 que debía desaparecer en enero de 2024, debido al rechazo ético y social que producía.

Cada hembra de visón pare hasta 6 crías, de modo que la cifra de estos mustélidos en cautividad en Países Bajos puede oscilar entre 4 y 5 millones, indica la fundación Animal Rights, radicada también Bélgica. Sus portavoces neerlandeses indican que quedan en este momento 128 granjas. Este brote infeccioso ha ocurrido en la provincia de Brabante, situada al sur, que es donde apareció el primer caso en personas, y ha sido comunicado al Gobierno para poder averiguar el origen del contagio y el desarrollo de la enfermedad. El ministerio de Agricultura, por su parte, ha ordenado que los visones, y el estiércol, permanezcan en las granjas afectadas. Durante los exámenes, expertos del Centro de Investigación Bioveterinaria de la universidad de Wageningen (Wageningen Bioveterinary Research, WBVR, en sus siglas en inglés) tomaron “muestras de hisopos nasales y rectales de los visones afectados, para luego secuenciar el genoma del virus detectado y comprobar cómo cambia entre los animales”, señala Wim van der Poel, investigador jefe del área de Virus Emergentes y Zoonosis de dicho centro, en conversación telefónica.

También se extrajeron muestras serológicas de visones sanos en busca de anticuerpos para saber si llegaron a infectarse. “Varios empleados de las granjas dieron positivo en los test diagnósticos de coronavirus, y algunos animales tenían problemas respiratorios, mientras que otros habían muerto en un porcentaje mayor de lo habitual. Lo más probable es que un trabajador lo introdujera, y luego hubo contagios entre los visones. Esto último puede concluirse en virtud de las secuencias del virus”, explica. Los visones son mustélidos, como los hurones, “y de los segundos sabemos que son susceptibles a la infección porque tienen, como los humanos, una proteína en los pulmones y a la que el virus se pega: el receptor ACE2”, añade.

El equipo de estudiosos recogió asimismo muestras de aire fuera de las granjas, donde no apareció la covid-19. Sí había virus en las muestras de aire tomadas en el interior de las instalaciones, donde se alinean centenares de jaulas de visones. “No se sabe aún si los empleados pudieron infectarse a través de dichas partículas”, indica la documentación de WBVR. El centro cita a su vez al Instituto para la Salud y el Entorno (RIVM, en sus siglas neerlandesas) para señalar lo siguiente: “En función de lo que sabemos ahora, las explotaciones de visones no suponen un riesgo para la propagación del coronavirus entre las personas”. El propio RIVM añade que “no hay motivos para creer que el virus se haya esparcido en las granjas por cauces diferentes a los humanos”, pero aconseja no ir en bicicleta o bien pasear en un radio de 400 metros de las empresas afectadas, “hasta que tengamos los resultados de las pruebas efectuadas con las muestras de aire y partículas de polvo”.

Otras especies de animales que se encuentren en las cercanías de las granjas también serán analizadas en busca de la covid-19, en especial los gatos. Este trabajo es realizado en colaboración con la Facultad de Veterinaria de la universidad de Utrecht. “Los felinos pueden morir con coronavirus, pero de la veintena de gatos contagiados en el mundo, solo lo ha hecho uno”, recuerdan en Wageningen. De momento, la infección es de notificación obligatoria en el caso de los visones. Países Bajos es el tercer productor europeo de pieles de visón sin tratar, después de Dinamarca y Polonia, según un informe de la universidad de Copenhague publicado en 2017. El mayor productor mundial es China. Además de WBVR, han participado en el estudio de la covid-19 la Universidad de Utrecht, el Hospital Universitario Erasmus, de Róterdam, y el Servicio neerlandés de Salud Animal (GD, en sus siglas neerlandesas). El trabajo será publicado en revistas científicas internacionales.

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