Vuelta a los colegios: “Hay que encontrar soluciones a la brecha digital. El Covid va a seguir ahí el próximo curso”

Ya es una realidad que las clases escolares de este curso no se retomarán salvo excepciones: las aulas acogerán, si así lo desean, a los alumnos que opten a un título – Bachillerato, ESO o FP- y a los menores de seis años cuyos padres trabajen fuera de casa. Además, el Gobierno y las comunidades autónomas han pactado que todos los alumnos pasen de curso (solo habrá algunas excepciones en casos muy concretos). Sin embargo, son muchas las dudas que se plantean a padres y escolares estos días de confinamiento: ¿Van a provocar estos cuatro meses de clases virtuales un retraso en las materias? ¿Habrá una vuelta a la aulas en septiembre? ¿Cómo será esta? ¿Qué medidas se pueden tomar para evitar la brecha digital entre alumnos? Pilu Hernández Dopico, docente y CEO de El Pupitre de Pilu arroja luz sobre estos interrogantes en esta entrevista:

Padres y docentes están preocupados por estos cuatro meses de clases que no se han podido desarrollar en las aulas. ¿Va a suponer esta ausencia un retraso tan importante en el aprendizaje?


No hay que tener tanta angustia porque la educación es una evaluación continua. El niño que no ha superado la primera y la segunda evaluación este curso no iba a superar la tercera y el niño que las ha superado, siempre va a aprobar también la tercera. Tenemos que entender que la primera evaluación de todos los cursos es un repaso del curso anterior. En la segunda se añaden nuevos conocimientos. Y la tercera es un repaso de todo el curso, un afianzamiento de los conocimientos nuevos. Con lo cual, en realidad, lo que han tenido que aprender nuevo los niños este año ya lo han hecho en el segundo trimestre.

¿Qué contenidos deberían abordarse entonces durante esta evaluación?

Si no han superado los conocimientos nuevos, los profesores deberían trabajar en un afianzamiento para que consigan alcanzarlos durante esta tercera evaluación, y con los que los han aprobado deben generalizarse y trabajar con ellos hábitos culturales. Sobre todo lecturas, que les van a dar riqueza de vocabulario, expresión oral, atención, imaginación, poder darse cuenta que pueden viajar a cualquier parte sin salir de casa… Pero los padres no deben preocuparse tanto porque estamos hablando de una evaluación continua como ya estipula la ley. Por ejemplo, para pasar primaria se exigen los objetivos generales de etapa, estos son los que hay que conseguir al finalizar los seis cursos. Hay tiempo suficiente para adquirirlos.

Otra cosa es la EBAU porque ahí sí hay un problema. Se ha dicho que solo se van a evaluar los contenidos de la primera y la segunda evaluación pero depende de lo que cada profesor haya dado. Hay algunas materias donde hay que seguir un planing establecido pero en otras los temarios pueden saltar como, por ejemplo, en Historia del Arte por lo tanto tienen que seguir adquiriendo conocimientos esta evaluación. Hay que tener en cuenta que el examen viene de fuera y también cómo se va a poder hacer ese examen: cómo van a meter a tanto alumno y con qué medidas de seguridad. Estos alumnos sí que están con razón estresados y los padres también agobiados. Lo que mas preocupa es la desinformación a tan pocas semanas para esta prueba.

Durante estos dos meses de confinamiento se ha puesto sobre la mesa el problema de la brecha digital y la dificultad para el acceso a los contenidos educativos en igualdad de condiciones. ¿Cómo tenemos que prepararnos en este aspecto de cara al curso que viene?

Las administraciones deberían dar salida primero a la brecha digital porque el Covid va a seguir ahí y esos alumnos el próximo curso si que van a tener que aprender contenidos nuevos. En la Comunidad Valenciana están tomando medidas para evaluar a los alumnos que no tienen recursos y entregar tabletas electrónicas en los centros para que el equipo directivo las distribuya. Hay que intentar llegar a ese tipo de familias para evitar que la brecha digital vaya a mas. No es que este curso lo demos por perdido ni haya acabado pero tenemos que anticiparnos al que viene y tomar medidas porque van a ser necesarias. Sabemos que van a abrir los centros pero, ¿cuánto tiempo y cada cuánto tiempo van a cerrar? Este problema debe estar encima de la mesa en cada comunidad autónoma y ponerse de acuerdo entre todas porque en un tema como la educación debemos ir todos de la mano. Estamos hablando siempre de inclusión y cuando surge un problema como éste siempre salen afectados los que menos posibilidades tienen o los que tienen algún tipo de necesidad.

Otro de los temas que más preocupan a los padres es cómo se va a calificar y superar este curso.

Las familias y los centros educativos deben tener claro que la repetición es una medida excepcional. No lo es solo ahora por el Covid sino que es así desde que se aprobó la última Ley de Educación en 2011. Primero, el centro tiene que agotar todas las medidas ordinarias – adaptaciones metodológicas, temporales y de recursos…- ¿Que el centro lo ha hecho? Pues un plan de refuerzo. ¿Que el alumno no evoluciona? Hay que evaluar cuánto desfase lleva. ¿Si repite va a alcanzar los contenidos del curso otra vez? Si yo le voy a enseñar al niño de la misma manera y el niño no ha aprendido de esa manera, tendré que ser yo la que cambie. Y si yo sé como maestra que aunque repita no va a llegar a los contenidos del nivel, ¿por qué le voy a hacer que repita si va a seguir llevando un desfase? ¿No será mejor que siga con sus compañeros? ¿No primará la socialización del niño sobre los contenidos? Nos estamos olvidando de todas estas cosas y el problema es que muchos docentes y muchos equipos directivos no caen en eso porque desconocen la ley. Hay mucha gente que se está enterando ahora que la repetición es algo excepcional porque en España está muy arraigada pero antes de suspender a un niño hay que agotar todas medidas que estipula la ley.

Si en septiembre se pudiera volver a las aulas, ¿cómo tenemos que retomar las clases a nivel de contenidos pero también a nivel social?

Esto nos lo planteamos los adultos porque pensamos mucho en las cosas pero los niños van a volver con total normalidad sobre todo los más pequeños. Si la primera evaluación es para repaso y afianzamiento lo que se debería hacer es incidir en algunos contenidos concretos del curso pasado pero tampoco agobiarnos. La vuelta al colegio tiene que hacerse con total normalidad siempre que la situación sanitaria lo permita y los especialistas nos digan que todo está bien. Eso sí, quizás ha llegado la hora de plantearse cambiar el calendario escolar como en el resto de países, porque tener un verano de tres meses a más de una familia la tiene ahogada.