¿Qué es la terapia hortícola y cuáles son sus principales beneficios?

En su libro Green Nature/Human Nature, el horticultor norteamericano C.A. Lewis definía el jardín como “un lugar seguro, un ambiente benevolente donde todos son bienvenidos. Las plantas no tienen prejuicios, no amenazan, y no discriminan. Responden a la atención, no a las fortalezas o debilidades de la persona que la haya facilitado. No importa si uno es negro o blanco, ha ido a la guardería o a la universidad, es pobre o rico, sano o enfermo: las plantas prosperan cuando se da atención con cuidado. Así, en un jardín, se puede dar el primer paso hacia la confianza en sí mismo”.

Todavía bastante desconocida en nuestro país, la Terapia Hortícola es una disciplina que ha demostrado una enorme eficacia en programas de terapia y rehabilitación convirtiéndose en un vehículo excelente para desarrollar o recuperar la autonomía personal. Sus beneficios son innumerables: integra el aprendizaje de habilidades básicas (alfabetización, aritmética…), mejora el funcionamiento físico y cognitivo, aborda habilidades sociales, incorpora hábitos de vida saludables y, todo ello, en un entorno al aire libre.

Muy utilizada y reconocida desde hace mas de medio siglo en países como Reino Unido, Irlanda, Alemania, Canadá o Estados Unidos, el término ‘terapia hortícola’ fue acuñado por primera vez en 1936 por la Asociación de Terapeutas Ocupacionales, que reconoció formalmente el uso de la horticultura como tratamiento específico para desórdenes físicos y psíquicos. Su origen, sin embargo, es anterior y existen varios ejemplos de su práctica en distintos centros de salud mental y psiquiátricos desde finales del siglo XVIII. En las décadas de los setenta y ochenta del siglo XX se crean las primeras asociaciones de Terapia Hortícola en distintos países: Estados Unidos (1973), Reino Unido (1978), Australia (1984), Canadá (1987) y Alemania (1988).

Son numerosos los colectivos o grupos de personas en los que se ha demostrado su eficacia. Hay estudios que corroboran su éxito, por ejemplo, en jóvenes diagnosticados con Trastorno Generalizado del Desarrollo y Trastorno del Espectro Autista para mejorar su capacidad de atención y concentración, en pacientes con problemas de salud mental o en la tercera edad, donde puede reducir desde el riesgo de sufrir enfermedades coronarias hasta prevenir la demencia.

Es importante recalcar que un terapeuta hortícola combina conocimientos sobre discapacidad física, cognitiva y sensorial, diversas patologías, trastornos psicosociales, necesidades especiales de aprendizaje, así como de agricultura, jardinería, paisajismo, educación ambiental y actividades afines.

Es tarea del terapeuta evaluar a cada paciente y elaborar un programa de terapia personal o individual que debe tener en cuenta su su perfil global, los objetivos terapéuticos para cada afección y las circunstancia del destinatario: la adquisición o la recuperación de habilidades físicas, cognitivas, emocionales y sociales, que permitan a la persona alcanzar la máxima autonomía personal y su integración en la sociedad.

Cognitivos

– Estimulación de la memoria

– Mejora de la concentración y aumento de la capacidad de atención

– Incremento generalizado del funcionamiento cognitivo

– Desarrollo de la capacidad creativa y de la inteligencia estética

Psicológicos

– Mejora del estado de ánimo

– Mitigación de la depresión, disminución de la ansiedad y del estrés, y de comportamientos conflictivos

– Desarrollo de la autoestima, de la satisfacción y del sentimiento de logro

– Mejora en el manejo de la frustración y de la ira, desarrollo de la paciencia y de la responsabilidad

– Incremento de la sensación de bienestar

Físicos

– Incremento de la respuesta inmunitaria

– Incremento de la motricidad fina y gruesa y de la coordinación ojo-mano

– Mejora la coordinación, la movilidad, la resistencia y la condición física

– Reducción de la presión sanguínea

– Reducción del ritmo cardíaco

– Aumento de endorfinas

– Estimulación sensorial completa (vista, oído, tacto, olfato y gusto)

– Adquisición de hábitos alimenticios saludables y reducción de la obesidad…

Sociales

– Aumento de la participación e interacción social, así como de la autoestima

– Mejora de la cohesión en grupo y la conversación

– Estímulo de patrones saludables de funcionamiento social…

Un jardín, una terraza o un invernadero se convierte para el paciente en un espacio mucho más acogedor y cálido que el de un centro sanitario, donde se sentirá mucho menos intimidado y mucho más relajado para trabajar.

Otro de los ganchos de esta terapia es que horticultura/jardinería es una actividad con un propósito que va más allá del propiamente terapéutico. Casi con toda seguridad la atención del paciente se va a centrar más en conseguir unas flores o una pequeña cosecha de hortalizas y verduras que en el proceso requerido para conseguir ese objetivo (los ejercicios propuestos por el terapeuta para desarrollar y potenciar ciertas funciones o habilidades). Es decir, se realiza una terapia sin tener la sensación de que se está llevando a cabo.

Muchos pacientes que necesitan desarrollar habilidades motoras o de recuperación muscular y a los que les cuesta motivarse con los ejercicios habituales de recuperación pueden encontrar en la Terapia Hortícola un complemento perfecto para llevarlos a cabo a través de la actividades tradicionales de la jardinería y la horticultura.

La Terapia Hortícula es un excelente vehículo para trabajar la paciencia y sentimientos como la ira y la fustración. Las plantas, las flores y los frutos requieren su tiempo para crecer y esto ayuda a comprender que en la vida la gratificación no siempre es inmediata.

Es una terapia multidisciplinar en la que se trabajan numerosas habilidades: destreza, coordinación, esfuerzo físico, toma de decisiones, trabajo en equipo…

Más información en este documento publicado por el Centro de Referencia Estatal de Autonomía Personal y Ayudas Técnicas dependiente del Imserso.