Espacios amplios, cocina propia, ratios… Diez claves para elegir la mejor escuela infantil en tiempos de coronavirus

Los periodos de matriculación para las escuelas infantiles de toda España están abiertos durante estos días y hasta principios de junio. En un momento donde los padres han visto limitadas las herramientas que se utilizaban de forma habitual para escoger escuela antes de la pandemia – días de puertas abiertas, visitas personalizadas o entrevistas con el equipo directivo…- se hace más importante que nunca tener en cuenta ciertos factores a la hora de tomar una decisión acertada.

Debido al coronavirus y a posibles repuntes de la enfermedad características como la existencia de espacios amplios y abiertos en el centro, máximas exigencias de higiene o cocina propia son algunas de las que mas peso ganan frente a otros factores como la cercanía o el precio.

Otro punto fuerte a la hora de decantarse por una u otra puede ser la existencia de un protocolo o reglamento propio de actuación en caso de un nuevo brote del virus: “Como medida adicional a las normas que se establezcan desde las administraciones sanitarias y educativas, es importante confeccionar un protocolo que afectará a personal, familias, proveedores o visitas. Es importante asegurar la continuidad de la educación con las máximas garantías de higiene. La distancia social no siempre será posible, especialmente en niños de 0 a 3 años, que necesitan no sólo cuidados sino vínculos afectivos”, explica María Díaz, directora del centro educativo infantil Cabás.

Hay que tener en cuenta que, como bien señalan los expertos, esta primera etapa es fundamental en el proceso evolutivo de los niños (en ella se desarrolla el 90% del cerebro) y marca su crecimiento afectivo, comunicativo e intelectual. En estos años se forjan aspectos vitales como la autonomía, la socialización, la creatividad, el concepto de familia y la gestión de las emociones.

¿Cuáles son entonces las claves que deben tener en cuenta los padres a la hora de elegir escuela infantil para sus hijos? “Lo primero es velar por la seguridad, verificar que es un centro autorizado y que las instalaciones cumplen con la normativa. Además, será imprescindible, cuando las autoridades lo permitan, conocer el centro o al menos a su equipo directivo. La confianza es vital en este proceso”, señala Díaz, que desde su experiencia recomienda también tener en cuenta estos diez puntos:

“Son imprescindibles ahora y se quedaran cono nosotros durante muchísimo tiempo”, señala la pedagoga. Por este motivo, e independientemente de la normativa del gobierno, la existencia de un protocolo propio será una señal inequívoca de la implicación y responsabilidad del centro.

La recomendación sanitaria de evitar espacios masificados invita a elegir una escuela infantil donde el ratio educador-niño sea inferior, es decir, el menor número posible de niños por profesor. “Un amplio equipo educativo garantiza que su seguridad emocional y sus necesidades afectivas son atendidas de manera individual”.

El cambio de ambiente favorece que los niños reciban mejor los estímulos. Por eso es importante que, dentro de la propia escuela, puedan salir todos los días al jardín, o incluso, los días de lluvia, a un patio cubierto. “El centro funciona como su segundo agente de socialización, y en él deben encontrar espacios que favorezcan los encuentros, el trabajo en grupo, y también la concentración y momentos para relajarse”, indican desde Cabás.

La cocina también cobra un papel esencial a la hora de escoger escuela, ya que una buena nutrición asegura un crecimiento, físico y cognitivo saludable de los niños. “Cocinar a diario en la cocina de la escuela, con materias primas de calidad y garantías de higiene es un factor diferencial, que además permite adaptar ingredientes y personalizar menús completos siguiendo las directrices de los pediatras y las necesidades de niños alérgicos”.

Es importante decantarse por una escuela que entienda que cada niño es un ser único con intereses y motivaciones diferentes, que además vive en un ambiente familiar concreto y ha ido construyendo un estilo cognitivo propio con vivencias diferentes. “Un trato individualizado y una planificación ajustada supone ofrecer respuestas variadas y adecuadas a las diferentes motivaciones, necesidades, intereses, estilo cognitivo y ritmos de cada niño”.

“Para que los niños puedan disfrutar plenamente de la vida escolar, deben tener confianza, sentir que se les escucha, acepta y comprende”. Debería ser interesante para los padres tener en cuenta el clima emocional del centro, que es el resultado de la unidad de factores humanos y ambientales (la escuela, las familias, los educadores…).

Buscar una escuela que rompa con la oposición entre juego y trabajo y fomente ampliamente su carácter lúdico para fomentar el aprendizaje. “En ocasiones, las experiencias de enseñanza-aprendizaje posen un claro carácter lúdico y otras exigen un esfuerzo mayor, pero, en ambos casos, deben ser gratificantes y estimulantes”.

Los especialistas señalan que el sistema nervioso en la primera infancia es muy frágil por eso es beneficioso apostar por una escuela que respete las rutinas. Es muy importante confeccionar un horario marcado por los ritmos biológicos teniendo en cuenta los criterios didáctico-pedagógicos y psicológicos. “Esto ayuda a que los niños tengan un punto de referencia”.

Educar a los niños en más de un idioma tiene innumerables beneficios: favorece el desarrollo de la percepción auditiva, aumenta la capacidad para resolver problemas, fomenta el desarrollo de mentes más flexibles y analíticas, aumenta la capacidad de ejecución mental, e incluso protege contra la neurodegeneración.

Los valores humanos como centro y eje de la educación. María Díaz Sánchez recuerda que “hay que dar mucha importancia a la transmisión de valores de forma transversal; todas las situaciones cotidianas son momentos educativos. Por ejemplo, nosotros trabajamos a través del teatro para preparar a los niños ante el “bullying” y que no sean agresores ni agredidos ni observadores pasivos”.