¿Qué son los macrófagos y cómo actúan?

Los macrófagos son unas células (fagocitos) muy importantes que forman parte del sistema inmune. En este sentido, el sistema inmunitario se encarga de defender al organismo de la invasión de sustancias extrañas o nocivas (bacterias, virus, hongos, parásitos, células cancerosas, etc). Para ello, reconoce y elimina del cuerpo estas sustancias consideradas antígenos.

Una respuesta inmunológica normal reconoce el antígeno extraño, se activa para defender el organismo, ataca estas sustancias nocivas y las controla para eliminarlas. «Los antígenos son cualquier sustancia que el sistema inmunitario pueda detectar y que induce una respuesta inmunitaria. Si los antígenos se perciben como peligrosos (por ejemplo, si pueden causar una enfermedad), pueden estimular una respuesta inmunitaria del organismo«, señalan en MSD Manuals.

Los glóbulos blancos (leucocitos) constituyen un tipo de defensa y se «desplazan por el torrente circulatorio para penetrar en los tejidos con el objetivo de detectar y atacar a microorganismos y a otros invasores», explican en MSD. Los macrófagos son células del sistema inmunitario que se forman a partir de unos glóbulos blancos llamados monocitos y son parte de la inmunidad innata del organismo.

¿Cuáles son sus funciones? ¿Cómo actúan? Los macrófagos ingieren bacterias y otras células extrañas al organismo y ayudan a las células T a identificar microorganismos y otras sustancias extrañas. Por lo tanto, estas células se forman para dar respuesta a una infección o a las células dañadas o muertas. Suelen estar presentes en la piel, el hígado, los pulmones y otros tejidos del organismo.

El proceso por el que detectan y destruyen organismos dañinos se denomina fagocitosis. Además, «pueden presentar antígenos a las células e iniciar el proceso inflamatorio mediante la liberación de moléculas (llamadas citocinas), que activan otras células», detallan desde British Society for Inmunology.

Los macrófagos pueden formar diversas estructuras para luchar contra organismos invasores. De hecho, cada población de estas células es heterogénea y se ve reflejado «en su morfología, el tipo de patógenos que pueden reconocer, así como el nivel de citocinas inflamatorias que producen».

De esta manera, estas células son capaces de migrar y circular por los tejidos del organismo para detectar patógenos y eliminar células muertas. Por tanto, se pueden diferenciar varios tipos de macrófegos según su localización y función, tal y como explican en la British Society for Inmunology.

El macrófago alveolar se encuentra en el alveolo pulmonar y su función es «la fagocitosis de partículas pequeñas, células muertas o bacterias». También de iniciar y controlar la inmunidad frente a patógenos en las vías aéreas.

Por otro lado, las células de Kupffer son un tipo de macrófago que se encuentra en el hígado e «inician respuestas inmunitarias y remodelación del tejido hepático». En el sistema nervioso central se encuentran las células de la microglia y en la zona marginal del bazo, los macrófagos del bazo.