Jerónimo Ors: “No es el momento de comprar cualquier crema”

Uno de los órganos que más está sufriendo el confinamiento es nuestra piel. La falta de ejercicio, una alimentación inadecuada o la ansiedad están ya haciendo estragos en ella en forma de sequedad, granitos o una excesiva sensibilidad. Si a eso sumamos que la desescalada coincide con época de alergias y con tener que llevar la mascarilla puesta siempre, esto hace que estas consecuencias se agraven aún más. Para comprender y ayudar a resolver estos problemas, charlamos con Jerónimo Ors, farmacéutico y director de la firma de cosmética Paquita Ors.

La piel ha sufrido especialmente tantas semanas de confinamiento. ¿Por qué?

La piel es un órgano muy sensible a todas las variaciones, y esta ha sido o está siendo una época de disfunción en la que todas las nuestras mecánicas, rutinas… se han roto. La piel, como el corazón, tiene un ritmo, y al romper ese ritmo, se altera. Y durante esta pandemia hemos alternado muchas cosas. Por un lado, nos hemos movido muy poco -incluso las personas que han intentado hacer deporte dentro de casa, no es lo mismo que al aire libre, caminar…- y el cuerpo está hecho para estar en movimiento. Cuando no se mueve, entre otras cosas, la circulación empeora. También hemos comida más, ya sea por experimentar en la cocina como por ansiedad… Esto hace que ganemos peso, consumamos y acumulemos más grasa… lo que provoca que la piel esté también más grasa. A esto hay que sumar la ansiedad que ha sufrido mucha gente, algo que también altera mucho la piel, pues es un órgano con muchas terminaciones nerviosas.

¿Cuáles son las consecuencias más comunes que está provocando en la piel estar más de dos meses confinados?

Como consecuencia de todo lo anterior, aumento de peso por un exceso de alimentación, mala circulación y ansiedad, la piel se vuelve más sensible, le salen rojeces, granitos, sentimos sensación de disconfort, picor, tirantez… porque a todo esto hay que sumar que la desescalada coincide con la primavera, una época del año que siempre produce alteraciones en la piel, por las alergias, por un aumento de sensibilidad…

¿Qué tipos de pieles son las más afectadas?

Las personas con piel madura, por ejemplo, han notado la piel mucho más seca; y las que ya de por sí tienen la piel seca el lavarse más a menudo ha hecho que la sequedad se multiplique. También lo han notado mucho las pieles con tendencia a tener granitos y los que tenían ya problemas de pérdida de cabello por un aumento de la caspa y los hongos en el cuero cabelludo.

¿Podemos revertir estos ‘efectos secundarios’ del confinamiento?

Por suerte, muchas de estas cosas son fáciles de resolver con el tratamiento adecuado y específico, no usando cremas normales. Por eso, lo más recomendable es que alguien te vea y te recomiende el tratamiento adecuado, no comprarte lo primero que veas en el supermercado.

¿Qué tratamientos específicos se recomiendan?

Nosotros, por ejemplo, hemos visto que van muy bien las cremas con un producto que se llama tepezcohuite, un árbol mexicano, la Mimosa tenuiflora, que ya usaban los aztecas y que desde hace unos años se vio que aplicándolo en la piel mejoraba y se calmaba mucho. Va muy bien para pieles sensibles, pero, como digo, hay que usar productos específicos para cada problema.

¿Qué efectos produce en la piel el uso frecuente de la mascarilla?

La mascarilla no deja de ser un producto sintético que, al contacto con la piel, y más cuando no se ventila, va generando una serie de sustancias químicas, como el formaldehido, que producen irritaciones en la piel, rojeces, descamaciones…

¿Hay alguna afección de la piel que se agrave con la mascarilla?

Prácticamente todas las que tenían ya algo, a la gente que tiene acné le salen más granitos, sobre todo en la barbilla; las dermatitis, las sensibles, las secas…

¿Se pueden prevenir o tratar esas consecuencias?

Nosotros también hemos estado aprendiendo de esta experiencia y probando que productos son más útiles para evitar estas irritaciones, sobre todo en el caso de los sanitarios, que tienen que llevar las mascarillas muchas horas. Nos hemos dado cuenta de que para tratar los problemas que aparecen con las mascarillas, los productos que van mejor son los que hacen que la piel vaya más despacio, la calman… Y para eso va muy bien algunas plantas como la caléndula, la sanguinaria, la raíz de regaliz… Y cremas que produzcan lo que se llama un efecto de ‘guante invisible’, para que, entre nuestra piel y la mascarilla, que es un cuerpo extraño, haya una sustancia que nos aísle de ellos. Estos productos se pueden aplicar de dos formas, o bien antes de ponerte la mascarilla, o después, cuando te quitas la mascarilla para calmarla.

¿Qué recomendarías para cada tipo de piel concreta de cara a la ‘desescalada’, el uso de mascarillas y el calor?

En general, lo que tenemos que hacer es reconstruir el ecosistema de la piel, porque durante el confinamiento, y ahora con las mascarillas, la hemos sometido a una gran agresión, y tiene que recuperarse. Para ello, yo siempre recomiendo sustancias naturales porque hay infinidad de plantas maravillosas que van muy bien para la piel. Y cuando la piel está agredida, aunque hay muchos productos, como geles, sueros… lo mejor son las cremas, y las adecuadas para cada problema y persona. Porque, por muy maravillosa que sea una crema, si no es la adecuada para ti, no va a servir para nada. Y en particular, según cada tipo de piel, se pueden hacer distintas recomendaciones.

Seca: Este tipo de piel, sobre todo a partir de los 50 o en mujeres que han entrado en la menopausia, necesita un plus de nutrición. Yo recomiendo el uso de aceites vegetales muy emolientes, como el de rosa mosqueta, de argán… que son ricos en ácidos grasos poliinsaturados, que nutren la piel. También el karité, el aguacate…

Grasa: Sobre todo, no hay que usar productos que la desengrasen de golpe, sino productos de limpieza suave, como agua de angélica, agua de rosas, de manzanilla… Y la raíz de regaliz, que frena de grasa de la piel, pero poco a poco.

Con tendencia acneica: Cremas con extracto de canela y de raíz de regaliz, que desengrasan la piel y suben las defensas.

Madura: Afortunadamente, contamos con muchos productos hoy día para este tipo de pieles, pero lo más imprescindible es protegerla del sol, porque la mascarilla no protege, y cremas que contengan retinol.

Niños: Los niños tienen una piel muy sensible, por eso les va muy bien la caléndula, la malva, el aloe vera… plantas que contienen lo que se llama mucílagos, que crean como una película de protección que evita agresiones externas.

Caída del cabello: Para combatir los hongos que se instalan en el cuero cabelludo, que provocan picor, atacan a la raíz y provocan caída del cabello, va muy bien la flor de saúco.