¿Qué es la enfermedad de Lyme? Causas, síntomas y tratamiento

La enfermedad de Lyme es una de las enfermedades que se contraen a través de lo que se denominan vectores, que pueden ser moscas, mosquitos o, como en el caso de la enfermedad de Lyme, las garrapatas, tal y como indica la Organización Mundial de la Salud.

Así, a través de la picadura de una garrapata infectada se puede contraer esta enfermedad que, normalmente, causa sarpullido en la piel, dolor de cabeza, fiebre o fatiga. Sin embargo, si no se trata temprano, puede extenderse a las articulaciones, al corazón o al sistema nervioso, como indica MedlinePlus, la web con información sobre salud de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos.

Como se ha indicado, la enfermedad de Lyme es causada por una bacteria que se propaga a los humanos por la picadura de una garrapata infectada.

Las bacterias que causa esta enfermedad en Estados Unidos es la borrelia burgdorferi y la borrelia mayonii. En Europa y Asia, son la Borrelia afzelii y la borrelia garinii, según la entidad sin ánimo de lucro dedicada a la práctica clínica, la educación y la investigación Mayo Clinic.

Las garrapatas se pueden adherir a cualquier parte del cuerpo, pero normalmente lo hacen en áreas difíciles de ver, como las axilas, el cuero cabelludo o la ingle. Para transmitir la bacteria, la garrapata tiene que estar entre 36 y 48 horas adherida al cuerpo.

Los primeros síntomas comienzan entre 3 y 30 días tras la picadura de la garrapata y pueden ser:

Posteriormente, si no se trata la enfermedad a tiempo, puede extenderse a las articulaciones, el corazón y el sistema nervioso, por lo que los síntomas pueden ser:

La enfermedad de Lyme tiene un fácil tratamiento, ya que basta con la toma de antibióticos. Sin embargo, es importante diagnosticar la enfermedad cuanto antes, ya que así es más fácil la recuperación completa y de forma rápida.

Aún así, tras el tratamiento, algunos pacientes pueden seguir presentando algunos síntomas, lo que se conoce como síndrome posterior a la enfermedad de Lyme para el que no existe un tratamiento específico ni se ha demostrado que los antibióticos a largo plazo ayuden.