Cómo actuar ante un golpe de calor

Las olas de calor que se producen durante la época estival se caracterizan por ser periodos de temperaturas anormalmente altas que pueden tener efectos perjudiciales para la salud de la población. A pocas semanas de que llegue el verano, y ante el aumento generalizado de temperaturas, es necesario conocer cuáles son los efectos del calor intenso y cómo se debe actuar ante determinadas situaciones, como un golpe de calor.

El golpe de calor es un problema grave que sucede cuando «el cuerpo es incapaz de controlar la temperatura, que se va incrementando rápidamente y puede alcanzar los 40,6º C», destaca el Ministerio de Sanidad.

El organismo tiene que hacer un esfuerzo para adaptarse a estas altas temperaturas a las que no está acostumbrado. Aunque este problema de salud puede afectar a cualquier persona, algunos grupos de la población presentan más riesgo de sufrirlo: las personas mayores, los bebés y niños, las personas con enfermedades crónicas o aquellas con problemas de obesidad.

Los síntomas principales para detectar este problema son la confusión, calor, sequedad y piel roja, pulso acelerado, dolor intenso de cabeza e incluso pérdida de conciencia tras episodios de mareos y nauseas, según el Ministerio de Sanidad. La temperatura corporal puede alcanzar los 40-41ºC y llegar a generar delirios o convulsiones.

Si una persona sufre un golpe de calor hay que llamar al teléfono de urgencias porque requiere ayuda inmediata. Es uno de los efectos más graves producidos por el calor. Hasta que lleguen los servicios de emergencia se tiene que procurar bajar la temperatura corporal y enfriar el cuerpo:

El golpe de calor es el problema más perjudicial para la salud al que nos podemos enfrentar cuando las temperaturas son extremas, pero existen otros efectos que también son perjudiciales. La Comunidad de Madrid destaca los siguientes:

Aplicar algunas pautas sencillas puede evitar que suframos algún efecto perjudicial del exceso de calor. Una de las recomendaciones más importantes es beber mucha agua o líquidos aunque no se sienta sed, así como evitar bebidas alcohólicas, café y azucaradas. Por otro lado, hay que hacer comidas ligeras para reponer las sales minerales perdidas por el exceso de sudoración y se recomienda la ingesta de frutas, verduras, ensaladas o zumos. Otras recomendaciones esenciales son las siguientes: