Cómo hay que limpiar las piscinas hinchables para evitar infecciones

Ante el miedo la contagio y la incertidumbre de cómo abrirán las piscinas antes de la crisis del COVID-19, ya sea las comunitarias y las públicas, muchas familias se están planteando instalar una económica y socorrida piscina hinchable en sus terrazas o patios para refrescarse ante la inminente llegada del calor.

Para que los baños sean totalmente seguros, tampoco podemos olvidarnos en ellas, por muy pequeñas que sean, de ciertas medidas de higiene, pues, al igual que las piscinas montables o las de obra requieren de un cierto mantenimiento, tanto por motivos sanitarios como para que nos dure todo el verano.

Para garantizar la seguridad, por un lado, y la durabilidad de la piscina por otro, debemos pensar muy bien dónde instalamos la piscina hinchable. Sobre todo si son grandes, se debe evitar instalarlas en terrazas, debido al riesgo de grietas e incluso desplomes.

A la hora de montarla, hay que extremar las precauciones pues el mínimo roce puede hacer que se pinche y quede inservible, por o que lo más recomendable es montarla sobre una tela o goma y sobre una superficie lisa de la que no deberás moverla. Un punto cercano a un punto de desagüe es el sitio ideal.

También hay que tener precaución y no llenarlas demasiado. Generalmente, tiene una marca en la que el fabricante indica el punto máximo al que tendremos que llenar la piscina vacía.

También es conveniente, para que duran más, protegerlas en la medida de lo posible con un toldo o algún tipo de sombra para que el PVC no se degrade antes de tiempo.

Sí, el agua de las piscinas hinchables, sobre todo las de las grandes, a las que no vamos a cambiar al agua a menudo, o incluso a diario, que es lo que se debería hacer de no tratar el agua. Y es que tenemos que recordar que el agua, y más si nos metemos dentro, ya no solo es fuente de suciedad, sino que es el medio ideal, sobre todo si la temperatura es alta para la proliferación de algas y otros microorganismos que pueden provocar infecciones. Para tratar el agua, hay varias opciones.

•Cloro. Es le producto más universal para desinfectar el agua, incluso al que bebemos. Evita la proliferación de hongos, bacterias, virus, algas… deberemos adaptar la dosis a la cantidad de agua de la piscina y evitar el granulado -mejor disolverlo antes en agua- para no dañar el plástico. Se recomienda echarlo a última hora y cuando ya no haya nadie en la piscina.

•Hipoclorito sódico. También con un gran poder desinfectante, es un producto compuesto que contiene un 15% de cloro y está indicado para mantener limpias las piscinas hinchables de tamaño mediano.

•Peróxido de hidrogeno. El agua oxigenada de toda la vida -específica para este fin- también sirve para desinfectar la piscina y es menos corrosivo para la piel y los ojos. Además, espanta a las avispas.

•Sistemas de filtrado. Existen filtros portátiles para piscinas hinchables y que sirven para depurar el agua y ayudar a distribuir correctamente los productos desinfectantes. Hay que asegurarse de que tiene la capacidad adecuada para la cantidad de agua de nuestra piscina, pues a veces tienen una capacidad muy limitada.

Además de desinfectar el agua, hay que asegurarse de que el agua esté libre de suciedad del exterior, para ello, podemos:

•Poner una cubierta por la noche y si vamos a ausentarnos algún día de casa para evitar que caigan hojas, insectos, etc. Las hay ajustables para piscinas hinchables.

•Utilizar una red para retirar durante el baño y antes de taparla cualquier

•Mantener limpio el fondo. Quizás invertir en un limpiafondos no merezca la pena, pues llegar a ser incluso más caro que la propia piscina, al menos uno automático, pero sí es importante mantenerlo limpio para evitar resbalones o caídas.

Cuando se trata de piscinas más pequeñas o medianas, de las que se suelen utilizar para niños pequeños, lo más recomendable es vaciarla y limpiarla cada vez que se utilice. En estos casos, el desperdicio de agua no es mucho pues su capacidad no es grande. Además, por seguridad, se recomienda no llenarlas demasiado. Para mantenerlas limpias y evitar riesgos, basta con vaciarlas, lavarlas con agua y jabón poniendo hincapié en los pliegues, aclararlas y secarlas bien antes de dejarlas preparadas para volver a llenarlas. Para no desaprovechar el agua siempre podemos reciclar el agua regando las plantas con ellas o para le WC.