Cómo cuidar de nuestros pies en verano

Con la llegada del verano, los calcetines y el calzado cerrado se sustituyen por chanclas, alpargatas, sandalias y bailarinas, entre otras opciones. Los pies sudan debido a las altas temperaturas y necesitan respirar. Pero, dado que el cuidado de los pies es uno de los grandes olvidados, nos encontramos con una realidad: sequedad y talones agrietados.

El calzado de verano, los largos paseos, la sal del mar… Todo esto puede provocar durezas, tirantez y malestar. Por esta razón, ¿cómo podemos mejorar el cuidado de los pies en verano? Estos son algunos consejos que nos brinda el Colegio Oficial de Podólogos del País Vasco.

Las sandalias son ligeras y permiten que los pies transpiren. Además, nos ofrecen una buena sujeción para que caminemos mejor y más seguros. Cuanto más dejen al descubierto los dedos, mejor.

A pesar de las ventajas de las sandalias para el cuidado de los pies en verano, estas no son adecuadas para hacer largas caminatas. No están diseñadas para realizar actividades deportivas y su suela no es lo suficientemente gruesa. Por lo tanto, para los largos paseos, es preferible el calzado deportivo.

Las chancletas no ofrecen una buena sujeción al pie, pero es un calzado adecuado y cómodo para acceder a los baños públicos cuando estamos en la playa o si nos encontramos en una piscina. Su uso es primordial.

En verano, las verrugas plantares o las infecciones por hongos son frecuentes. Los lugares húmedos favorecen su proliferación y si no protegemos los pies los estaremos exponiendo a este tipo de infecciones.

Desprendernos de los calcetines no debe ser algo que hagamos de la noche a la mañana. Aunque no lo parezca, los calcetines nos protegen de las rozaduras. Seguro que alguna vez hemos visto a alguna persona con chancletas o sandalias llevando calcetines. Ahora ya sabemos por qué.

Pues bien, para evitar la aparición de ampollas los calcetines son una buena opción. Pero ¿qué se hace con el sudor? Se pueden utilizar productos antisudorativos recomendados por un podólogo.

Aunque uno de los principales objetivos del cuidado de los pies en verano es evitar la sudoración excesiva escogiendo un calzado que permita la transpiración, esto no significa que nos olvidemos de las cremas hidratantes. El uso de sandalias, la sequedad de los pies… todo esto requiere de humectantes.

Las cremas hidratantes evitarán que nuestros talones se agrieten más todavía y que la piel de los pies se cuartee. Por eso, conviene lavar diariamente los pies, secarlos muy bien insistiendo en los pliegues de los dedos y aplicar una crema apropiada para esta parte del cuerpo.

Un consejo para evitar que tras el cuidado de los pies estos suden es utilizar muy poca crema o elegir una que sea absorba bien y tenga un efecto refrescante. Con muy poca cantidad será suficiente.

La playa tiene grandes ventajas para nuestros pies. La arena ejerce un efecto tonificante y exfoliante que es muy beneficioso. Sin embargo, conviene evitar las zonas rocosas o en las que hay una gran cantidad de conchas, ya que esto puede dañar la planta de los pies.

Al exponer nuestros pies sin ningún tipo de calzado, es necesario protegerlos con una crema de protección solar. Pues, el dorso de los pies es una de las partes que sufre más quemaduras porque nos olvidamos de ellas.

Para un correcto cuidado de los pies en verano mantener una buena higiene, usar protección solar, utilizar chancletas siempre en piscinas y baños, y elegir un calzado que permita a los pies transpirar es fundamental. Aunque sean los grandes olvidados, el verano es una buena época para mimarlos.