Los geriatras desmienten que se haya negado la asistencia hospitalaria a los ancianos: «El culpable es el coronavirus»

La Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG) niega que se abandonara a los ancianos de las residencias, excluyéndoles del ingreso hospitalario en la Comunidad de Madrid, e insisten en destacar que «hay un solo culpable: la enfermedad por coronavirus».

«El culpable es el coronavirus, afecta más a personas mayores muy vulnerables (especialmente a las personas ingresadas en residencias) y no se ha negado la atención hospitalaria de alto nivel a ningún anciano vulnerable si se consideraba necesario». Así de rotundo se ha mostrado el presidente de la SEGG, José Augusto García, en un comunicado al que ha tenido acceso 20minutos.

En el escrito, García asegura que «siempre se han considerado todas las circunstancias individuales de cada paciente para tomar las decisiones más adecuadas sobre cómo y dónde atenderle». Asimismo, se remite a datos de otros países que han tenido los mismos problemas en las residencias, afirmando que «no nos ha pasado nada diferente al resto del mundo occidental».

«Varios factores han influido en esta elevada mortalidad. Algunos de ellos son inherentes al medio residencial: muchas personas muy mayores, con patologías previas que además están en estrecho contacto entre ellos y con los trabajadores del centro. Y otros que han ocurrido en todo el entorno sanitario: falta de equipos de protección, falta de test diagnósticos y un número elevado de bajas entre los trabajadores en muchas ocasiones difíciles de suplir», explica el presidente de la asociación en la nota.

Asimismo, dice que «no se ha negado el ingreso hospitalario a los ancianos de la Comunidad de Madrid» y asegura que, según los datos que han obtenido de traslados de residencias a hospitales -10.300 residentes desde el 1 de marzo hasta el día 5 de junio (una media de 106 cada día)-, «no se puede sostener que los hospitales han dado la espalda a las personas mayores que viven en residencias».

Por esta razón, confiesa que le duele escuchar afirmaciones del tipo «se han prohibido las derivaciones», «se les han negado tratamientos», «se ha abandonado a las residencias», y defiende que la implicación de los Servicios de Geriatría madrileños en esta epidemia «ha sido excepcionalmente elevada», implementando «tratamientos de soporte y paliativos según la valoración de cada residente». «No ha fallado el sistema de atención geriátrica instalado», asevera.

«¿Por qué se critica ahora este trabajo de forma tan beligerante si no lo avalan los datos ni las comparativas internacionales, y cuando los clínicos de hospitales y residencias han demostrado una altísima implicación?», pregunta el presidente de la SEGG en el escrito.

José Augusto García afirma que, aunque todos intentan buscar un culpable, «hay que recordar, a pesar de la dureza de la situación vida, que hay un solo culpable: la enfermedad por coronavirus, la COVID-19«. Además, señala que la gran mayoría de residencias, no han reforzado sus equipos médicos y de enfermería «porque no les obligaba la normativa» y añade que «habrá que reflexionar sobre este tema en el futuro».

Además, asegura que una de las razones que han llevado a criticar la gestión de las residencias en la Comunicación, es que se «ha malinterpretado el sentido de los protocolos y circuitos puestos en marcha, tergiversación realizada por grupos de interés variopintos», que, según dice, «no han explicado la verdadera orientación de los mismos: dar la mejor atención en el entorno más adecuado a las personas mayores más vulnerables».

«Cuando a un residente se le ha intentado manejar en su residencia ha sido porque la derivación al hospital no le iba a proporcionar un beneficio en su pronóstico vital», explica García, recordando el período más virulento de la pandemia, cuando la situación de los hospitales «era de guerra».

Ahora, dice que ya están pensando cómo prepararse ante un posible rebrote el próximo otoño. «El plan de acción no puede ser hospitalizarlos a todos. Sino tratarlos a todos, dándoles lo que necesitan en el lugar más adecuado, como se ha hecho», añade, pidiendo «menos ruido y más reflexión, menos agresividad y más consenso», para que «nadie vuelva a dudar nunca más de que se puede confiar en nuestro sistema».