¿Cuáles son las pruebas para detectar cáncer de colon?

El cáncer de colon es uno de los tumores más frecuentes en España. De hecho, la incidencia de diagnóstico este 2020 de los cánceres de colon y recto será de 44.231 nuevos casos, según el informe sobre las cifras del cáncer en España de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM).

Aunque este tipo de tumor suele aparecer en personas con edad superior a los 50 años, lo cierto es que puede afectar a personas más jóvenes y de forma similar a mujeres y hombres. El cáncer colorrectal es el tumor más frecuente diagnosticado en varones en España después del de próstata y el segundo en mujeres después del cáncer de mama.

A nivel mundial, el cáncer continúa siendo una de las principales causas de mortalidad, siendo este tipo uno de los responsables del mayor número de fallecimientos, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Existen una serie de factores de riesgo que incrementan la predisposición a padecer esta enfermedad como el consumo de alcohol, de tabaco, la obesidad, el sedentarismo o una dieta no saludable.

El cáncer de colon se puede diagnosticar de forma precoz, antes de que la persona tenga síntomas. «Con un diagnóstico precoz se consiguen mayores tasas de curación y cirugías menos agresivas. Además, es posible detectar lesiones premalignas o pólipos que en un futuro pudieran malignizarse», indican desde la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).

Por tanto, los programas de diagnostico precoz en la población son esenciales para prevenir y evitar una futura aparición de este tipo de cáncer. Una de las pruebas utilizadas para el diagnosticar el tumor en etapa inicial o en personas que no presenten ningún síntoma es el test de sangre oculta en heces (TSOH). Los expertos recomiendan fortalecer los programas de cribado del cáncer de colon en España en personas a partir de los 50 años que se han ido estableciendo de forma progresiva en las comunidades.

Esta prueba es capaz de detectar la presencia o no de sangre en las heces. «Si el resultado de la prueba es positivo se completa el estudio con una colonoscopia para visualizar el origen del sangrado«, subraya la AECC. El test se puede adquirir en farmacias o en centros de atención primaria y realizarlo en casa, aunque su análisis lo lleva a cabo el personal sanitario.

El objetivo es detectar y extirpar pólipos precancerosos para «prevenir el el desarrollo de tumores malignos y/o su detección en estadios precoces». De hecho, sirve para evitar la aparición de esta enfermedad. La periodicidad de esta prueba es de dos años.

Para el diagnóstico de un cáncer colorrectal, primero se debe elaborar una historia clínica, realizar una analítica de sangre y una exploración física. La colonoscopia es uno de los procedimientos habituales para observar la mucosa del colon y recto a través de un endoscopio que se introduce por el ano. Es una técnica que genera molestias, pero es clave para determinar si existen pólipos, áreas anormales o algún tumor maligno.

En este sentido, la AECC destaca que «el cribado de cáncer de colon tiene como público la población de riesgo medio, esto es hombre y mujeres entre 50 y 69 años en los que no existen antecedentes familiares». Por tanto, las personas con historial previo o antecedentes consideradas población de alto riesgo deben someterse a un seguimiento especial.

Otra de las técnicas de detección consiste en la exploración digital del tacto rectal con el objetivo de analizar posibles alteraciones. Por otra parte, si el profesional sanitario encuentra algo sospechoso durante la colonoscopia podrá extraer una pequeña muestra, esto es, realizar una biopsia. «Esta pequeña cantidad de tejido deberá ser estudiada por un anatomopatólogo (médico especialista en el estudio de los tejidos al microscopio) para poder emitir un diagnóstico confirmando o descartando la existencia de un cáncer», añade la AECC.

Si se confirma el diagnóstico, se deben realizar otra serie de pruebas para conocer la zona en la que se encuentra el tumor, si se ha expandido a otros órganos y la fase de la enfermedad. En base a todas estas pruebas se determinará el tratamiento adecuado que, en la mayoría de casos, es multidisciplinar.

Para ello, se realizará, entre otras pruebas, una radiografía del tórax para analizar los pulmones y descartar la metástasis. Otra exploración radiológica sería una radiografía del abdomen. Por otra parte, se realizará una ecografía abdominal «para valorar el estado del hígado» y una endorrectal para observar las lesiones producidas y «visualizar el tamaño, la afectación en profundidad y la posible extensión del tumor a otros órganos».

Los marcadores tumorales también se evalúan ya que son sustancias que aparecen en cantidades anormales en pacientes que padecen algunos tipos de tumores. «En el cáncer colorrectal los marcadores más precisos son el CEA o antígeno carcinoembrionario, y Ca.19.9». Estas pruebas no se deben realizar como diagnóstico precoz.