Escombroidosis, cuando comer pescado como el atún o la caballa se convierte en un problema para tus hijos

Peces como el atún, el bonito, la caballa o la melva pertenecen a la familia de los escómbridos; son pescados ricos en ácidos grasos y muy beneficiosos para la salud. Estos pescados contienen un alto nivel de histidina, un aminoácido esencial que nuestro cuerpo no general y debemos obtenerlo a través de la alimentación.

La histidina es muy necesaria sobre todo en la dieta infantil porque ayuda en el crecimiento además de colaborar en la reparación de los tejidos, especialmente la mielina, la capa protectora de los nervios. También refuerza el sistema inmunológico y es necesaria en la producción de glóbulos blancos y rojos. De ahí la importancia de consumir estos pescados.

El problema viene cuando estos pescados, en el momento de su captura, entran en contacto con bacterias que provocan la descomposición de la histidina en histamina. Esta sustancia es muy tóxica y se relaciona con la manipulación de alimentos sin una higiene adecuada y con la conservación del pescado a temperaturas altas. Si se consume un pescado contaminado con histamina, se sufre una intoxicación conocida como escombroidosis. Los síntomas suelen ser ardor y hormigueo alrededor de la boca, sudoración facial, nauseas, vómitos, palpitaciones, mareos y erupciones cutáneas al poco tiempo de ingerir el pescado contaminado.

En casos de intoxicación leve, los síntomas suelen desaparecer en poco tiempo; la doctora Aránzazu Plaza, del servicio de Alergología del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid, explica que «la escombroidosis se trata igual que una reacción alérgica, con antihistamínicos y corticoides, aunque si la hipotensión es fuerte, hay que utilizar adrenalina. A pesar de todo, no existe ninguna contraindicación para volver a comer pescado, siempre que esté en buen estado de conservación, por supuesto, ya que no se trata de una reacción alérgica a este alimento».

Si después de comer pescado azul aparece alguna de las reacciones que se han explicado, es importante consultar al alergólogo para poder descartar una alergia a este alimento y poder seguir tomándolo, pues «es una fuente rica en aceites omega-3 y en proteínas de alto valor biológico que los niños toleran mejor que los pescados blancos», asegura esta especialista de Quirónsalud Madrid, centro que acaba de recibir la certificación de ‘Protocolo Seguro frente a la Covid-19’, emitida por Applus+, tras comprobar que es un espacio protegido, controlado y alineado con los estándares más exigentes frente a la pandemia.

En ese sentido, no debe haber dudas a la hora de ir a los hospitales porque se han reforzado las medidas de higiene y desinfección y existen circuitos diferenciados para atender todo tipo de patologías minimizando el riesgo de contagio por coronavirus.

Además, añade la doctora Plaza, aunque el riesgo de intoxicación por escombroidosis lo puede tener cualquier persona que consuma pescado contaminado sin saberlo, se pueden tomar ciertas medidas de seguridad para evitarlo.

La principal es la de no tomarlo si existiera la más mínima duda sobre las medidas de higiene en las que se ha conservado. Si se compra un pescado de la familia de los escómbridos, se debe refrigerar inmediatamente al menos durante 24 horas a una temperatura inferior a cero grados.

Y extremar la higiene es fundamental. Por ejemplo, las conservas se deben consumir inmediatamente tras sacarlas de su envase y si vamos a llevar a una excursión un bocadillo de atún o bonito debemos envolverlo bien e intentar mantenerlo en un sitio frío.