José Luis Peña: “En Atención Temprana no puede haber listas de espera, el tiempo no se recupera”

Coincidiendo con el 20 aniversario de la presentación de su Libro Blanco, un documento que se convirtió desde entonces un referente para todos los profesionales, este 16 de junio se celebra el «Día nacional de la Atención Temprana», ese conjunto de intervenciones, dirigidas a la población menor de seis años, que presentan o están en riesgo de presentar trastornos en su desarrollo.

Para hablarnos de la situación de esta atención esencial en España, hablamos con José Luis Peña, Presidente de la Federación Española de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana-GAT.

Como presidente de la Federación Española de Asociaciones de Profesionales de Atención Temprana-GAT, ¿cuál sería su principal reivindicación el Día de la Atención Temprana?

Sin duda, la más importante sería contar con una red de atención temprana a nivel nacional que garantice que no hay desigualdades de acceso en función del lugar de nacimiento. Para lograrlo, queremos que haya una ley estatal de atención temprana que la considere un derecho universal en todo el territorio nacional. Independiente del lugar el que viva o haya nacido.

¿No todos los niños que lo necesitan tienen garantizado el acceso?

No. Se calcula que un 10% de los niños menores de seis años necesitarán algún tipo de intervención en atención temprana en algún momento de su desarrollo, lo que se calcula que son unos 250.000 niños y niñas en toda España. En estos momentos, en la mayor parte de las comunidades autónomas se está atendiendo a alrededor del 3%, que son los niños que tienen problemas más serios, como niños que han sido grandes prematuros, con parálisis cerebral, autismo…

¿Hay un acceso desigual según la comunidad autónoma en las que vivas?

Ahora mismo, cada comunidad tiene su propio programa de Atención Temprana y esto da lugar a que haya muchas diferencias. Mientras que en comunidades como Cataluña se atiende al 9%, es decir, casi todos los niños que lo necesitan, en otras, como Madrid, se atiende a alrededor del 1%. Y, además, se accede de modo diferente, con muchos trámites, evaluaciones… que generan embudos y listas de espera, y en Atención Temprana no puede haber listas de espera, porque durante unos meses, en el desarrollo de un niño pueden pasar muchas cosas, y el tiempo no se recupera. Y dentro de las comunidades, también hay diferencias entre las grandes ciudades y las zonas rurales, donde hay un menor acceso. La atención temprana tendría que estar garantizada en todas ellas por igual y realizarse en el entorno del niño.

¿Y qué pasa con esos niños y esas familias que no logran ser atendidos en este tipo de centros?

Pues, sobre todo entre los casos menos graves, muchos niños se quedan sin atender o los padres tienen que buscar recursos por su cuenta. Y está demostrado que es más rentable atender a todos los niños porque en un futuro necesitan menos apoyo en sanidad o en el ámbito escolar… Porque en Atención Temprana intervienen varios departamentos: sanidad, educación y servicios sociales que tienen que estar coordinados. Esta coordinación ayuda, además de a atender correctamente, a evitar duplicidades y a optimizar los recursos.

¿Puede cambiar esto con la Ley Orgánica de Protección Integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (Ley Rhodes)?

Desde luego desde el GAT celebramos que, por primera vez, un proyecto de ley de ámbito estatal se reconozca que se ha de garantizar de manera universal la Atención Temprana de 0 a 6 años, aunque es cierto que en 70 páginas de ley, aparece solo en una ocasión. Desde luego, la recibimos por mucha esperanza y la celebramos, porque puede ser una puerta abierta a esa ley estatal que esperamos, pero con mucha cautela. Esperemos que esa puerta no se quede solo en una ventana.

¿Cómo se va a garantizar ese acceso? ¿Les han pedido opinión a las asociaciones de profesionales?

El verano pasado se constituyó un grupo de trabajo con la anterior ministra de sanidad donde estábamos representados los profesionales, los padres, educación, CERMI… una mesa muy amplia con representación de las distintas comunidades autónomas. Con esto se intentó elaborar un mapa de cómo está la Atención Temprana en España y desde ese punto, elaborar algo que sirviera para todos. Eso ahora mismo está parado, pero nosotros ya les hemos enviado nuestras propuestas para que las tengan en cuenta en la Comisión de Reconstrucción.

¿Cuál es la propuesta de los profesionales?

Nuestra propuesta es que una Atención Temprana de calidad tiene que ser dirigida por profesionales con una formación específica, porque los equipos de Atención Temprana son multidisciplinares, y van desde pediatras, neuropediatras, psicólogos, fisioterapeutas, rehabilitadores, trabajadores sociales… y es necesario que todos ellos tengan además una formación específica y que estén preparados para trabajar en equipo. También es necesario que exista una red de centros de atención temprana que esté ubicada en todo el territorio nacional, que además estén coordinados con las redes de Sanidad -porque estos niños suelen tener que visitar especialistas al hospital- y Educación, una vez estén escolarizados. En 2018, el GAT publicó un documento, ‘Atención Temprana, la visión de los profesionales’ donde aboga por un modelo en el que, al igual que educación tiene sus colegios, y sanidad tiene sus hospitales, las comunidades tengan su red de centros de atención temprana, y que sea pública y universal, y por lo tanto, gratuita. Otra cosa es que las entidades que se ocupen de dar este servicio sean entidades sin ánimo de lucro, asociaciones con las que las administraciones tienen un contrato para poder ofrecer este servicio.

Después de los seis años, la Atención Temprana se acaba. ¿Qué ocurre con esos niños que no han logrado alcanzar los objetivos previstos o que sufren trastornos que no se curan, como un TEA o una parálisis cerebral?

Está claro que muchos problemas no se solucionan o terminan cuando los niños cumplen seis años, pero se decidió que la Atención Temprana fuera hasta los seis años porque es cuando más cosas ocurren en el cerebro, en el desarrollo neurobiológico del niño. Luego también, y el cerebro sigue siendo plástico toda la vida, pero hasta esa edad es cuando más plástico es.

Después, lo se debe hacer es derivar correctamente a ese niño para que siga recibiendo la atención correcta en sanidad, educación, servicios sociales… Ahora que se habla tanto de educación inclusiva, lo ideal sería que cualquier niño, fueran las que fueran sus necesidades, pudiera ser atendido y tener todo el apoyo que necesita en cualquier colegio, pero lo cierto es que a día de hoy eso no es posible, por eso muchas familias lo que demandan son colegios adaptados a las necesidades específicas de sus hijos. En un futuro, ojalá la inversión en educación lo permita, porque es además lo que se nos está pidiendo desde organismos internacionales.

Durante casi todo el estado de alarma, los centros han estado cerrados. ¿Qué se he hecho para que los niños tengan el apoyo que necesitan?

Desde la federación de profesionales hemos apostado por la atención telemática, como ha ocurrido con sanidad y educación, porque la Atención Temprana es un servicio esencial. No es lo mismo que la presencial, pero ha servido para que haya una continuidad, para que las familias pudieran hablar con los profesionales que atienden a sus hijos y el feed back que tenemos de las comunidades y las familias ha sido muy satisfactoria. De cara a la desescalada, ya se ha ido volviendo poco a poco a la presencial, pero al menos ha habido continuidad.

Me gustaría decir, como reflexión final que, igual que con esta pandemia hemos aprendido a valorar, cuidar y atender a nuestras personas mayores, también deberíamos hacer la misma reflexión con los niños y niñas, sobre todo si tienen dificultades, que son los más vulnerables. Porque yo creo que la sociedad se hace mejor cuanto mejor trata a sus miembros más débiles. Además, invertir en infancia es siempre muy rentable, los niños son nuestro futuro.