¿Cómo come un futbolista? Raúl Luzón, dietista del Real Zaragoza, nos lo cuenta

Adentrarse en el mundo de la nutrición y la vida saludable conlleva un proceso de aprendizaje (y «desaprendizaje») algo peliagudo que siempre es más sencillo y, sobre todo, más seguro de la mano de un profesional. Así, evitaremos caer en mitos y clichés que nos hagan caer en la trampa de los alimentos y las dietas milagrosos y aprenderemos que comer sano no es una tarea imposible.

Con la intención de desmontar algunos de estos falsos mitos, descubrir que la dieta de un deportista profesional no debería ser tan distinta a la nuestra y recibir consejos sobre cómo dar el salto a la vida saludable, hablamos con Raúl Luzón, dietista y nutricionista especializado en deporte y suplementación. Además, es el dietista del Real Zaragoza (el equipo de su ciudad de nacimiento, donde también dirige la Escuela de Salud Vive!) y del equipo de fútbol sala Sala 10 Futbolemotion Zaragoza.

Pues podríamos irnos hacia los tópicos ya más que reconocidos: «come fruta y verdura, proteína de calidad, de origen animal y vegetal, consume grasas saludables, cereales integrales e hidrátate correctamente bebiendo agua»; y no nos equivocaríamos. Pero, después de tanto tiempo en consultas, te das cuenta de que esa buena o correcta nutrición va más allá.

A lo anterior añadiría algo tan básico como el uso del sentido común, que nada tiene que ver con la alimentación, y que seguramente nos lleve a optar por las mejores opciones. Además, en la alimentación hay que ser prácticos y esa debe ser la piedra angular. Por muy bueno o bien ideado que esté algo, resulta inútil si no se puede llevar a cabo.

Todo lo anterior, junto a un cambio (en la escala que uno sea capaz) de mentalidad, en la que se sienta la salud en su conjunto como una forma de vida, cerrarían ese círculo que para mí, respondería a tu pregunta.

Aquí tengo que darte mi opinión personal al respecto, un poco reivindicativa, por cierto. Los fallos que al final se cometen son muchos y diversos pero tienen un origen común, como es la falta de educación en materia de educación. Como profesional del sector, hay cosas básicas que en muchas ocasiones damos por hecho y que en realidad se desconocen.

Y es cierto, no se nos enseña a comer. Al final, la gente comete errores por desconocimiento y, por qué no, por imitación. Hay que desaprender para volver a andar y es por ello que veo fundamental sumar esfuerzos para transmitirle a la población una adecuada información y que se de realmente valor a la figura Dietista-Nutricionista como elemento educativo en todas las etapas de la vida.

¡Aquí está! A esto me refería con desaprender. Los mitos responden a toda esa información que acaba traspasada de un individuo a otro y que, por imitación, acabamos adquiriendo como propios y que nos acaban haciendo un eslabón más de la cadena. Como te comentaba al principio, veo importante nuestra labor educativa, con una información actualizada.

Pero muchos de estos mitos también, como te decía al principio, se desmontan con el mismo sentido común. Y os pongo algún ejemplo: ¿cómo puede ser que la fruta engorde a partir de las 18.00? Yo me pregunto: ¿y cuándo hacemos el cambio de hora? ¿cuándo engorda la fruta? ¿a las 17.00? ¿a las 18.00?. Hay que comer fruta siempre, de temporada y variada, adaptada en cantidad en base a nuestra actividad física.

Otro ejemplo: «el pan engorda». Pues depende, claro. Si consumes una barra de pan untada en aceite de oliva virgen extra (y fíjate, ¡de calidad!), pues es muy probable que, salvo que tengas un alto gasto por actividad, engorde. Ahora, si dejas de consumirlo, reducirás el aporte calórico de tu dieta y es probable que bajes peso. ¿La culpa es del pan? No. Lo que haces es reducir las calorías que consumes y si consigues que sean menores a tu gasto, ¡voilá!

Pues aquí hay dos caminos. El más complicado es pasar del blanco al negro. Para esto se requiere un cambio radical de mentalidad y un extra de motivación. Por otro, tendríamos esa escala de grises en la que poco a poco vamos generando esos cambios que en teoría deberían calar más a largo plazo.

Bajo mi punto de vista ambos caminos son viables y su éxito dependerá de cada uno. En mi opinión, mezclar ambos, adaptándolos a aquellas cosas que nos resulten más o menos sencillas, sería una buena estrategia.

Buenas preguntas, me gustan porque al final pensamos que los profesionales, por el mero hecho de serlo, han de comer cosas especialmente diferentes a lo que lo haría la población general. Bien es cierto que, al tener necesidades más altas por una mayor carga de actividad física, tanto la cantidad como el tipo de nutrientes a priorizar van a ser diferentes. Por ejemplo, cobra un mayor interés el consumo de fuentes de hidratos de carbono (pasta, arroz, cuscús, quínoa, boniato, patata…), ya que supone el combustible fundamental en ellos. Con esto no quiero decir que no deban consumirse en el resto de la población, pero sí adaptarse.

Volviendo a tu primera pregunta y, a modo de resumen, lo que buscamos con los futbolistas profesionales es que adquieran una buena información de base gracias a una correcta educación nutricional, que coman sano y adaptado a sus necesidades, con estrategias nutricionales propias de la nutrición deportiva y, en caso necesario, incluir suplementos para la mejora del rendimiento y la salud, siempre atendiendo a criterios de evidencia científica.

Organización, organización y organización.