¿Por qué los temporeros y los empleados de los mataderos protagonizan buena parte de los rebrotes en España?

El brote de COVID-19 registrado en un matadero de Gütersloh (Alemania) deja ya más de 750 contagiados desde que se detectó a principios de esta semana, pero no ha sido el primero del país ni del continente en este tipo de empresas. En España, varias instalaciones de industrias cárnicas también han sido origen de repuntes en el número de infectados por coronavirus, como en Binéfar (Huesca) y en Lleida. De hecho, la provincia catalana incluso se vio obligada a ralentizar su desescalada a causa del aumento de positivos.

No obstante, los mataderos no son las únicas instalaciones que, por las condiciones de trabajo, se prestan a la aparición de brotes. También entre los temporeros se ha producido una cantidad significativa de casos, como en Totana (Murcia), donde varios casos entre este tipo de trabajadores pusieron en peligro el pase a la fase 2 de la desescalada del municipio hace unas semanas.

Pero, ¿a qué se debe la aparición de brotes en estos colectivos? El catedrático y director del Centro de Encefalopatías y Enfermedades Transmisibles Emergentes de la Universidad de Zaragoza, Juan José Badiola, apunta a varios factores que favorecen la proliferación de casos entre estos trabajadores, entre ellos, las condiciones en las que viven.

Una de las características de los mataderos que facilita la aparición de casos, señala Badiola, es que se trata de lugares fríos: «Esta es una circunstancia que favorece la transmisión del virus, que es más activo a baja temperatura».

Otra de las razones que aporta el catedrático para justificar estos brotes es que en los mataderos circula el agua y se producen cambios de temperatura, lo que produce «una cierta niebla, una especie de vaho, con gotitas muy pequeñas cargadas de virus que permanecen en el aire«. En estas condiciones, el tiempo que están en suspensión estos aerosoles se alarga antes de depositarse en el suelo, lo que puede facilitar el contagio.

Un tercer motivo es que en estas instalaciones se emplea una modalidad de trabajo en cadena, lo que en algunas circunstancias merma la capacidad de mantener la distancia de seguridad. A esto se une la existencia de ruido, lo que obliga a los empleados a elevar la voz para comunicarse, con una consiguiente «salida más eficaz de gotitas cargadas de virus».

A todo ello, añade, hay que sumar un factor exógeno: las condiciones de vida de los trabajadores -«en su mayoría inmigrantes-. «No viven en las mejores condiciones, en los alojamientos tienden a estar hacinados, con demasiadas personas en una misma vivienda», matiza.

Algo que corrobora el epidemiólogo Wenceslao Varona: «La institucionalización (agrupar a los individuos de forma sistemática) tiende a favorecer la transmisión de los gérmenes. El hacinamiento, desde luego, es un factor que facitilia la difusión», asegura

El de los temporeros, incide Badiola, es otro de los «puntos calientes» en la transmisión del virus. Muy diferente de los mataderos, pues es una actividad al aire libre, los principales motivos que convierten este trabajo en un posible foco de contagios son la ausencia de distancia de seguridad, la falta de mascarillas y las condiciones de las viviendas en las que residen.

De nuevo, como en el caso de los trabajadores de los mataderos, los temporeros se ven obligados a cohabitar en muchas ocasiones en domicilios en condiciones cuestionables. «Es responsabilidad de los empresarios que los contratan, deberían construir casas apropiadas, casas dignas, y no permitir que haya 20 personas en casas de 3», denuncia.

Para acabar con este problema, además de una mejores condiciones de habitabilidad, el catedrático propone un mayor control de los trabajadores: análisis frecuente con PCR. De este modo, afirma, es posible detectar los posibles casos cuando todavía no son numerosos y, además, rastrear sus contactos para evitar un brote.

Asimismo, Badiola se pronuncia en la línea de las autoridades sanitarias: «Hoy la clave es poner barreras: distancia de seguridad, mascarillas y lavado de manos». Idéntico mensaje de Varona: «La higiene de manos es un elemento esencial para reducir el riesgo de transmisión de infecciones».