Daños colaterales

Ahora que la pandemia parece estabilizada en los países occidentales –no así en el resto del mundo—, nos toca pensar en los daños colaterales que nos hemos dejado aparcados en la cuneta durante este deplorable primer semestre de 2020. No me refiero a los efectos socioeconómicos, que son horribles y ya dábamos por descontados, sino a las cuestiones estrictamente médicas. Brillan especialmente en África, donde los programas de vacunación contra la malaria y la polio han tenido que ponerse al ralentí para liberar los recursos materiales y humanos necesarios en la gestión de la pandemia, lo que so…