Cinco claves para proteger correctamente a los niños del sol

Aunque este verano las vacaciones puede que sean más atípicas de lo normal, hay quienes ya están empezando a pensar en las maletas para disfrutar de una escapada, ya sea al pueblo familiar, a la casa de la playa o a un nuevo destino por descubrir. A la hora de preparar la maleta no hay que olvidarse de la crema solar, elemento indispensable del verano.

La protección solar resulta esencial si se va a pasar una larga jornada de exposición al sol, y más todavía en el caso de los niños: la mayoría de los daños por exposición solar que recibe una persona se producen durante la infancia y adolescencia, lesiones que tienen una estrecha relación con el envejecimiento cutáneo y el cáncer de piel en edad adulta.

Siguiendo las pautas que recoge la Asociación Española de Pediatría y la Asociación Española de Dermatología, es importante:

Tipo de crema. Es muy importante que la crema solar proteja de la radiación UVB (causante de las quemaduras solares) y UVA (responsable del envejecimiento prematuro de la piel). Cabe recordar que las cremas, una vez abiertas, deben renovarse cada 12 meses, por lo que si se tiene algún bote abierto del año anterior, hay que tirarlo y comprar otro nuevo.

Edad. A los niños menores de 6 meses no es recomendable aplicarles crema solar, es mejor ponerles a la sombra y con ropa apropiada. Los menores de 3 años tampoco deben exponerse demasiado tiempo al sol y, en caso de que lo hagan, se debe apostar por una crema de FPS alto y con filtros físicos o minerales. A partir de los 3 años, se puede optar por las cremas de filtros químicos.

Aplicación. La crema debe aplicarse generosamente sobre la piel seca unos 15 o 30 minutos antes de exponerse al sol, y hacerlo de nuevo cada dos horas, pues el sudor y el agua disminuyen su efecto. Hay que incidir en cara, cuello, hombros, escote, orejas y empeines, las zonas más sensibles.

Exposición. Como recomendación general, conviene evitar las horas de máxima exposición, entre las 12 y las 16 horas. Además, es recomendable que los niños lleven gafas de sol y sombreros o gorras que les protejan la cara.

Hidratación. Aunque no tengan sed, es muy importante dar agua o fruta fresca como sandía o melón con más frecuencia para que los niños se mantengan hidratados.

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