¿Cuáles son las posibles complicaciones durante un parto?

La mayoría de embarazos transcurren sin incidentes, pero todos presentan cierto riesgo. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el año 2015 se produjeron cerca de 300.000 muertes de mujeres durante el embarazo, el parto o el posparto. «Prácticamente todas estas muertes se producen en países de ingresos bajos y la mayoría de ellas podrían haberse evitado», advierte la OMS.

Las principales complicaciones, según la organización, que causan alrededor del 75% de las muertes maternas suelen ser las hemorragias graves tras el parto, las infecciones, la hipertensión (preeclampsia y eclampsia), las complicaciones durante el parto o los abortos que presentan un elevado riesgo para la salud del bebé y de la mujer.

A nivel general, el parto sucede sin complicaciones, pero siempre existe un nivel de riesgo que hay que tener presente para evitar la aparición de problemas que puedan afectar a la salud de la mujer o del bebé. El Instituto Nacional de Salud Infantil y Desarrollo Humano Eunice Kennedy Shriver de Estados Unidos (NICHD, por sus siglas en inglés) explica algunos de los problemas más comunes que pueden desarrollarse durante el parto.

Una de las complicaciones es que el trabajo de parto no progrese de forma correcta. «A veces, las contracciones se debilitan, el cuello uterino no se dilata lo suficiente o de manera oportuna, o el descenso del bebé al canal de parto no se realiza sin problemas», destacan. Puede ocurrir que el bebé no se encuentre en la posición adecuada o que sea demasiado grande (o la pelvis de la mujer demasiado pequeña) para que pueda avanzar bien por el canal de parto. En este caso, el equipo médico puede suministrar algún medicamento a la mujer para aumentar las contracciones y acelerar el parto o una cesárea.

Durante el parto pueden ocurrir problemas con el cordón umbilical. «Puede quedar atrapado en un brazo o pierna a medida que el bebé se mueve a través del canal de parto», señalan. Según MSD Manuals, una de las complicaciones que pueden suceder con el cordón umbilical es el prolapso, esto es, cuando sale del canal de parto antes que el bebé.

«Este problema aparece en uno de cada 1000 partos, aproximadamente. Cuando se produce un prolapso del cordón umbilical, el cuerpo del feto puede hacer presión sobre el cordón e interrumpir el riego sanguíneo al feto», añaden. Por ello, el equipo médico suele realizar de inmediato una cesárea para evitar la interrupción del riego sanguíneo.

Otra de las complicaciones con el cordón umbilical es que se enrolle alrededor del cuello del bebé. Este problema «puede detectarse antes del nacimiento y los médicos lo comprueban sistemáticamente en el momento del parto». En el caso de que ocurra, deslizan el cordón sobre la cabeza del bebé y si está muy apretado, «se pinza y se corta antes de que salgan los hombros», indican en MSD Manuals.

En ocasiones se produce una rotura prematura de las membranas, esto es, la mujer rompe aguas demasiado pronto. «Por lo general, el trabajo de parto comienza por sí solo en las 24 horas posteriores a la rotura de la fuente», explican desde el NICHD.

Si esto no ocurre y el embarazo está cerca, los profesionales sanitarios probablemente procederán a la inducción del trabajo de parto. «Si se rompe la fuente antes de las 34 semanas de embarazo, se supervisará a la mujer en el hospital». ¿En qué casos puede ser grave? Si se rompe la fuente de forma prematura y el trabajo del parto no comienza por sí mismo, puede aumentar el riesgo de infección.

En el proceso de parto es probable que se produzca un desgarro de la vagina y los tejidos circundantes de la mujer, esto es, desgarros perineales. «Si un desgarro es más grave o si la mujer ya ha tenido una episiotomía (un corte quirúrgico entre la vagina y el ano), su proveedor de atención médica ayudará a reparar el desgarro con puntos de sutura», señalan en el NICHD

Por otra parte, si el parto produce un desgarro en el útero o si este no se contrae adecuadamente para liberar la placenta, se puede producir un sangrado excesivo realmente peligroso para la salud de la mujer. De hecho, a nivel global, esta es una de las principales causas de la mortalidad materna.

«Una hemorragia uterina excesiva se refiere a la pérdida de más de un litro de sangre o síntomas de una pérdida de sangre importante que se produce durante las primeras 24 horas después del parto», destacan en MSD Manuals. Después del parto, este tipo de sangrados es uno de los principales motivos de preocupación.

Una de las condiciones que ocurren durante el parto o después del nacimiento del bebé y que pueden causar un riesgo en la salud del bebé es la asfixia perinatal. Esto sucede cuando no recibe la cantidad de oxígeno suficiente en el útero o en el trabajo de parto.

Por otro lado, en algunas ocasiones la mujer puede necesitar un parto por cesárea de emergencia o una episiotomía si se detecta una frecuencia cardíaca anormal del bebé. Aunque muchas veces no significa que exista un problema, si esta frecuencia es demasiado rápida o lenta puede ser un signo de alerta de que el bebé no está recibiendo el oxígeno suficiente.

Otra de las complicaciones es la distocia de hombros, esto es, cuando la cabeza del bebé ha salido de la vagina pero uno de sus hombros se ha quedado atascado. «La distocia de hombros se produce cuando un hombro del feto se encaja contra el hueso púbico de la mujer y el bebé queda atrapado en el canal del parto», explican en MSD Manuals.

Aunque no es un problema frecuente, si puede producirse cuando el feto es grande, el trabajo de parto es largo o rápido, cuando se han utilizado fórceps o una ventosa durante el parto, en mujeres con problemas de obesidad o con diabetes, y en aquellas que ya han padecido este problema en un parto previo. En otras ocasiones, la posición y presentación del feto para el momento del parto es anormal y hace que el trabajo de parto sea menos seguro.

Por otro lado, las mujeres pueden desarrollar algunos problemas de salud durante el embarazo que produzcan complicaciones en el momento de dar a luz como puede ser la hipertensión arterial producida por la preeclampsia. «Puede llevar a la separación prematura de la placenta del útero (desprendimiento de placenta) y a problemas en el recién nacido», indican en MSD.

Algunos problemas son descubiertos antes del momento del parto como el embarazo prolongado (postérmino) y el parto tardío. Solo el 10% de mujeres, aproximadamente, dan a luz al bebé en la fecha prevista. La mayoría suele tener el parto prematuro (antes de la semana 37 del embarazo) o tarde (después de la semana 42).

Normalmente un embarazo dura 40 semanas. En el caso del embarazo prolongado o postérmino, más allá de las 42 semanas puede suponer un riesgo ya que «la placenta no puede seguir proporcionando los nutrientes adecuados al feto», advierten en MSD. Esta situación puede derivar en otros problemas durante el parto como distocia del hombro, escasez de líquido amniótico, sangrado excesivo o problemas en el flujo sanguíneo al feto, entre otros.

Por esta razón, «el parto se provoca (parto inducido) si el feto tiene problemas o si el líquido amniótico ha disminuido demasiado. Incluso si no hay problemas evidentes, los médicos consideran la inducción al parto a las 41 semanas de embarazo. Normalmente, a las 42 semanas se induce el parto. A veces es necesario practicar una cesárea», añaden.