Asma y sexualidad: ¿Puede limitar las relaciones íntimas de quién la padece? ¿Cómo disminuir los riesgos?

Es una de las enfermedades crónicas más frecuentes. Se estima que afecta a un 5% de los adultos y a un 8% de los niños. En 2015 la Organización Mundial de la Salud (OMS) calculaba que alrededor de 235 millones de personas en todo el mundo la sufren. Caracterizada, sobre todo, por ataques recurrentes de falta de aire y sibilancias, el asma trae consigo diversas dificultades que pueden perjudicar sobremanera la vida de quienes la padecen en la realización de tareas domésticas, de su trabajo, a la hora de practicar ejercicio y, por supuesto, en su vida sexual.

Según la encuesta internacional A shadow at work, realizada en 2015 por Boehringer Ingelheim y en la que participaron 300 pacientes españoles con asma, el 79% reconocía que la enfermedad afectaba de forma negativa a sus relaciones sexuales, y más de la mitad (el 67%) aseguraba que incluso sufría un empeoramiento de los síntomas después de tener sexo a causa del esfuerzo realizado.

Según indicaba en ese momento Vicente Plaza, jefe del Servicio de Neumología del Hospital de Sant Pau en Barcelona y coordinador del comité ejecutivo de la Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA): “Las relaciones sexuales pueden desencadenar síntomas de asma, incluso en algún caso, crisis asmáticas”. La razón es clara: las relaciones sexuales no dejan de ser un ejercicio físico por lo que para los pacientes con asma, sobre todo los que están mal controlados, este esfuerzo hace que el asma empeore.

El experto también insiste en que la falta de adherencia al tratamiento y también el mal uso del inhalador (algo que sucede en el 40 o 50 por ciento de los casos) son dos de los grandes responsables de que esto suceda; ya que la gran mayoría de las personas asmáticas con la medicación debidamente controlada deberían poder hacer una vida normal. De hecho, hay casos de deportistas de élite que tienen asma y compiten al mas alto nivel.

Si a pesar de todo, el paciente toma la medicación de forma correcta y aún así identifica alguna limitación, se debe incluir medicación de rescate o alivio como un broncodilatador de acción rápida que debe tomarse entre 10 y 15 minutos antes de desarrollar la actividad sexual, al igual que se puede tomar antes de cualquier otra actividad física.

Otro estudio publicado en 2018 en Archivos de Bronconeumología, la revista científica editada por la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR) concluyó que la cuarta parte de los paciente con asma atribuyen sus problemas sexuales al hecho de sufrir la enfermedad. «Los estudios que evalúan la calidad de vida sexual de los pacientes con asma son escasos o tienen diseños o metodologías también limitadas. No obstante ya habían encontrado que el coito puede desencadenar una exacerbación del asma que requiera acudir a un servicio de urgencias, hospitalización o incluso ventilación asistida”, explica en este trabajo el doctor José Gregorio Soto, neumólogo y miembro de SEPAR.

El análisis realizado entre 276 participantes – 172 asmáticos y 104 sin patología- constató que los pacientes con asma pueden sufrir una disfunción en la esfera sexual con mayor frecuencia que la población sana, tanto en hombres como en mujeres, y como en caso del primer estudio se insistía en que “probablemente, la falta de control de la enfermedad sea uno de los factores que más contribuyen a la existencia de esta disfunción”

Una tercera parte de los pacientes atribuyeron sus problemas
sexuales al hecho de tener asma y se vio también que existe una relación entre el tiempo de evolución de esta enfermedad y aspectos de gravedad, control y deterioro de la función pulmonar. Tanto los varones como las mujeres fueron evaluados con distintas escalas adaptadas a su sexo sobre
disfunción eréctil (International Index of Erectile Function Questionnaire o IEF) y función sexual femenina (Female Sexual Function Index o FSFI), respectivamente.

En el caso de los hombres la disfunción eréctil (definida como la incapacidad persistente para lograr y mantener una erección adecuada que permita una relación sexual satisfactoria) estaba presente en el 44% de los asmáticos estudiados, frente al 25% de los voluntarios sanos y además era más intensa en los varones asmáticos en función de la gravedad de su asma.

El estudio corrobora, por cierto, los hallazgos de otro trabajo previo efectuado en Nueva York, en el que los hombres asmáticos que acudieron a urgencias dijeron que la actividad sexual era la tercera que tenían más limitada después de las tareas domésticas habituales y subir las escaleras. Estas limitaciones eran mayores cuanto mayor era la gravedad del asma y mayor la edad, a partir de 40 años.

En las mujeres asmáticas las dimensiones mas afectadas fueron el deseo y la satisfacción global. De hecho, un trabajo anterior realizado en 2012 por el Servicio de Neumología del Hospital de Jerez y publicado por la Asociación de Neumología y Cirugía Torácica del Sur (Neumosur) encontró que las mujeres con asma grave referían menor satisfacción general y de forma concreta, mayores problemas de deseo y excitación, dificultades para llegar al orgasmo y dolor durante la relación sexual.

Además del uso de un broncodilatador prescrito antes de la intimidad los expertos de Neumosur recomiendan disminuir factores desencadenantes como la exposición a los alérgenos de la ropa de cama y en pacientes sensibles al látex el uso de condones de piel de cordero o de polímeros de plástico. “El asma inducido por el uso de condón (condom induced asthma), es otro tipo de asma desencadenado en el coito originado por la sensibilización al látex o a antioxidantes/productos químicos que se usan en su lubricación. Puede ocurrir tanto en sexo masculino como en femenino y estos pacientes suelen además experimentar inflamación local y prurito durante el coito”.