¿Cuál es la diferencia entre un golpe de calor y una insolación?

Esta semana se ha activado la alerta por calor en algunas zonas del país, como es el caso de la Comunidad de Madrid o Andalucía, debido al incremento de las temperaturas que pueden alcanzar los 40 grados centígrados en algunas regiones.

Por esta razón, es muy importante seguir una serie de recomendaciones durante los días de calor intenso que provocan que el cuerpo realice un sobreesfuerzo para adaptarse y mantener una temperatura corporal adecuada. Según el Ministerio de Sanidad, este esfuerzo es mayor durante la primera ola de calor, cuando las altas temperaturas continúan durante varios días o cuando hay mucha más humedad de la habitual y no hay viento.

Uno de los efectos más graves que puede provocar el calor en la salud es el conocido golpe de calor, esto es, cuando el organismo no es capaz de controlar la temperatura y esta se incrementa de forma rápida. En este sentido, es esencial reconocer los problemas que puede provocar el calor para tomar las medidas necesarias.

En ocasiones se puede confundir una insolación con un golpe de calor y, aunque sean problemas graves, son dos trastornos diferentes que requieren de una prevención y actuación determinada.

El golpe de calor es un problema de salud más severo que la insolación y está originado, normalmente, «por estar expuesto durante mucho tiempo a altas temperaturas, es decir, de más de 40 grados centígrados», indica el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM).

En el caso de padecer este problema, se requiere de un tratamiento urgente ya que puede ocasionar «daños en el cerebro, el corazón, los riñones y los músculos». Por tanto, ante signos de alerta de un golpe de calor, lo primero que hay que hacer es llamar a urgencias para disminuir el riesgo de padecer complicaciones más graves e incluso la muerte.

¿Cuáles son sus síntomas? ¿Cómo identificarlo? Los síntomas principales suelen ser la pérdida de conocimiento, calambres, desmayo, dificultad para hablar, confusión, dolor intenso de cabeza, piel caliente y seca.

En el caso de sospechar que una persona está sufriendo un golpe de calor, lo primero es llamar a los servicios médicos y después tomar medidas hasta que lleguen. «Lo primero es intentar bajar la temperatura del cuerpo de la persona afectada, con hielo o con un baño de agua helada. Ofrecerle agua fresca y trasladar a la persona a un lugar fresco y ventilado. No administrar medicamentos antifebriles y evitar las bebidas alcohólicas e infusiones calientes», subraya el COFM.

Por su parte, la insolación ocurre cuando el cuerpo incrementa la temperatura al no poder regularla como consecuencia de la exposición prolongada al sol sin protección. «Puede ir precedida de un agotamiento por calor, que se produce cuando la pérdida excesiva de líquidos y sales minerales a través del sudor provoca una gran debilidad física».

Los síntomas más frecuentes de una insolación suelen ser la sudoración excesiva, dolor de cabeza, cansancio, nauseas, visión borrosa y, en ocasiones, se puede perder el conocimiento.

En estos casos, se aconseja trasladar a la persona que ha sufrido una insolación a un lugar fresco y ponerle paños de agua fresca en la nuca, en la frente y en las muñecas para reducir la temperatura corporal. «Hay que darle agua una vez que la persona esté consciente. Si la persona no reacciona y sigue con convulsiones se aconseja llevarla de inmediato a los servicios de urgencia de un hospital», apunta el COFM.