Jesús Cabrillana: «Sin casos asintomáticos ya habría acabado la pandemia»

Tres cuartas partes de los contagiados menores de 60 años acaban desarrollando la Covid-19 sin sufrir ningún tipo de complicación visible. Unos números tan altos de asintomáticos suponen un reto de difícil solución para el mecanismo preventivo por el que se ha apostado de cara a la ‘nueva normalidad’: la detección de positivos y el rastreo de sus contactos para posterior aislamiento.

Hablamos de esa problemática con Jesús Cabrillana, secretario de la Sociedad Española de Medicina Preventiva, Salud Pública e Higiene (Sempsph).

¿Qué sabemos hasta ahora sobre los casos asintomáticos?

Hay un problema que no tenemos resuelto: cómo de grande es el porcentaje de asintomáticos, porque dependiendo de las poblaciones concretas que se estudien varía, pero sí tenemos ya evidencia de que hay personas asintomáticas y de que estas contagian.

El segundo problema es saber cómo de contagiosos son los asintomáticos respecto de los sintomáticos, y ahí va a estar la clave de la estrategia de la prevención de la transmisión.

¿Por qué es tan importante de cara a la prevención?

Sabemos que los que acaban desarrollando síntomas ya son contagiosos dos días antes y en base a eso es en lo que se establece la estrategia de búsqueda de contactos. El problema está en los asintomáticos: buscamos dos días antes de la fecha de diagnóstico, pero no sabemos exactamente cuándo esa persona se ha contagiado, así que rastrear ahí yo creo que es imposible.

¿Hasta qué punto dificulta esto la prevención?

Si no se transmitiera de forma asintomática ya la tendríamos controlada, ya podríamos decir que habríamos terminado con ella. Pero no, y la muestra es que siguen apareciendo brotes en distintos lugares.

¿Qué estrategia se debe seguir para contrarrestar esta circunstancia?

La estrategia sigue siendo la triada preventiva que hemos recomendado desde siempre: la distancia interpersonal, el uso de mascarillas y la higiene de manos y superficies.