Blancos, negros, atigrados, manchados… ¿De qué depende el color de los gatos?

Blancos, negros, naranjas, marrones, grises, azules, atigrados, con manchas, tricolor… ¿De qué depende el color de un gato? ¿Cuántas combinaciones posibles de pelaje pueden lucir los felinos? Nos sumergimos de lleno en las principales curiosidades sobre el origen sus tonalidades.

Al igual que ocurre con el color de la piel humana, el color de los gatos viene determinado por la melanina. Ésta, a su vez, está formada por dos componentes. Uno es la eumelanina – que produce tonalidades marrón y negra- y el otro la feomelanina – que hace lo mismo con el rojo y el amarillo-. La combinación de ambos y la proporción en la estructura genética del animal determinan el color de cada gato.

Por lo tanto, podría decirse que las múltiples combinaciones de tonalidades de los felinos proceden, básicamente, de dos colores – el negro y el rojo- y su mezcla con el blanco. Es decir, que solo poseen dos pigmentos y la ausencia de ambos daría lugar, además, al color blanco -que no es un color como tal sino la ausencia de color-. Esta ausencia puede ser total o parcial.

Existen varias maneras de clasificarlos pero una de las más comunes sería esta:

– Negro (negro)

– Rojo (para tonalidades que van desde el rojo al amarillo pasando por el naranja)

– Azul (que incluiría el azul y el gris)

– Chocolate (para los marrones oscuros)

– Foca (para marrones claros y canela)

– Plateado (para las tonalidades grises y plata)

– Blanco (que sería, como ya hemos indicado, en realidad la ausencia de pigmentación)

Tan importantes son, además, las tonalidades como la disposición de estas en el pelo del gato, lo que origina que las posibilidades sean casi infinitas y caprichosas. Podemos hablar de:

Color sólido: cuando tienen un solo color sin ninguna línea. Los más frecuentes son negro, gris, crema, chocolate, rojo, canela y azul.

Colores atigrados o tabby: que son los gatos con líneas conocidas popularmente como ‘marcaciones atigradas’ y que, a su vez, se dividen en mackerel, clásico, manchado y jaspeado.

Colores escamados: que es la mezcla de colores negro y rojo y pueden ser sólidos o atigrados.

Colores punteados: que serían los gatos con manchas en cara, patas y cola (que también pueden ser de colores sólidos o atigrados)

Gatos con pelaje blanco: que son todas las combinaciones anteriores con blanco, es decir, blanco completo o en distintas partes.

Es el factor más importante ya que la cantidad de melanina, y por tanto, de eumelanina y feomelanina se transmite a través de los genes. En el caso de los gatitos cada célula está formada por 38 cromosomas, 19 del padre y 19 de la madre. Y por cada célula el padre aporta un gen y la madre otro. Esos genes pueden ser dominantes (que son los que determinan una característica concreta, en este caso el color del pelo) o recesivos (todo lo contrario).

De esta manera, cuando el padre o la madre poseen genes dominantes, los gatitos tendrán ese mismo color. Por su parte, los felinos que son hijos de una pareja de genes recesivos, tendrán colores y tonalidades suaves. Y para que un minino sea blanco, es preciso que por lo menos uno de los padres venga del linaje de genes blancos.

Cuando en los genes del gatito hay gran predominancia de eumelanina o feomelanina los colores predominantes serán el negro, marrón oscuro o chocolate y rojo. Son los gatos de gen denso. Mientras que si los gatos presentan diferentes combinaciones de eumelanina y feomelanina en sus genes presentarán colores variados como crema, beige, lila, azul… Son los llamados gatos de gen suave.

Los expertos en genética aseguran que el gen que proporciona el color blanco al pelaje del gato es una mutación del gen del albinismo. Por esta razón, muchos de los gatos que tienen el pelo blanco suelen tener también los ojos claros. También es frecuente que los gatos blancos tengan heterocromía, cada ojo de un color diferente.

Según han determinado varios estudios, los gatos blancos con ojos claros suelen ser también sordos. Esto se da con mayor frecuencia en gatos con heterocromía.

La inmensa mayoría de los gatos de tres colores son hembras. De hecho, solo uno de cada 3.000 gatos tricolor es macho. Esto sucede, claro está, por la genética. Los tonos negro y rojo solo aparecen en el cromosoma X. Las hembras tienen dos cromosomas X (XX) y los machos solo uno (XY) por lo que solo ellas pueden tener a la vez el gen del color negro y el de color rojo (uno por cada cromosoma X). En el caso de los machos solo contarán con uno de los dos colores. El color blanco depende de otro cromosoma (el S) que puede aparecer en gatos machos y hembras, por eso el macho nunca tendrá tres colores.

Existen casos muy infrecuentes de gatos que tienen tres cromosomas (XXY). En ellos sí podría darse el efecto tricolor pero generalmente esta anomalía genética va asociada con esterilidad y otros problemas.