¿Cómo se usa un corrector de espalda? ¿Es realmente útil?

El dolor de espalda es uno de los motivos habituales de consulta médica y se calcula que cerca del 80% de la población experimenta este tipo de dolor en algún momento de su vida. De hecho, según la Encuesta Nacional de Salud publicada en 2018 por el Instituto Nacional de Estadística (INE), el dolor de espalda crónico lumbar afecta a más del 23% de mujeres y el crónico cervical al 21,5%, siendo casi el 16% la prevalencia en hombres.

Una buena postura corporal previene el dolor de espalda, hombros o cuello y es esencial para evitar futuros problemas relacionados con la espalda. En algunas ocasiones la mala alineación de la columna puede estar originada por un traumatismo o enfermedad, pero en muchos casos se debe a una mala higiene postural.

Hábitos como sentarse de forma incorrecta a la hora de trabajar con el ordenador, dormir en una postura inadecuada, mantener malas posturas al hacer ejercicio o una alimentación no equilibrada pueden favorecer este problema.

«Estas malas costumbres que adoptamos de manera inconsciente, terminan traduciéndose en dolores de espalda, cervicales y hombros, así como en un debilitamiento muscular, contracturas, dolores de cabeza o vértigos, a la vez que con el paso del tiempo si no se toman las medidas correctivas adecuadas se produce un encorvamiento de la columna«, destaca la técnica ortopédica, Ana María Lambán Azcona, en Ortoweb Medical.

¿Cómo podemos aliviar este dolor? ¿Cómo se puede corregir la postura de la espalda? En ocasiones se puede utilizar un corrector de espalda, que es un producto ortopédico que ayuda a mejorar la posición al favorecer la alineación de la columna. Puede servir como complemento para aliviar el dolor de espalda y otras zonas del cuerpo.

En el caso de las personas adultas cuyo desarrollo de la estructura ósea ha finalizado, el tratamiento para corregir la postura es conservador y preventivo y tiene que compaginarse con la terapia de un profesional fisioterapeuta. Una de las opciones es utilizar un corrector de espalda o postural que está pensado «para que la espalda, el hombro y el cuello permanezcan ejerciendo una suave tracción, en una postura natural respetando las curvas propias de la columna vertebral». Este producto ortopédico puede ayudar a corregir malos hábitos posturales.

No obstante, «pueden usarse como un complemento en ciertas ocasiones, pero no sustituyen a otras terapias como puede ser una rehabilitación impartida por un profesional de la salud o un fisioterapeuta, así como un control pertinente por estos especialistas», añade.

Por lo tanto, primero se tiene que consultar su uso con un especialista para que aconseje sobre la necesidad real de utilizarlo o no. En el caso de que sea favorable su uso, hay que escoger el tipo de corrector, el soporte o tejido y, sobre todo, saber cuándo y cuánto tiempo lo necesitas.

Unas de las principales recomendaciones es hacer trabajar la musculatura mediante la práctica de ejercicio físico, siempre siguiendo las recomendaciones del profesional médico, para fortalecer los músculos de la espalda y de otras zonas del cuerpo. Por otro lado, mantener una dieta saludable y equilibrada es esencial para prevenir dolor muscular.

¿Qué otras rutinas pueden ayudar a mejorar la postura? Cuidar la posición al estar sentados frente al ordenador, dormir con la postura adecuada, practicar para realizar una correcta respiración o utilizar actividades de relajación para aliviar los síntomas de estrés.