Qué es el ‘vamping’ y cómo afecta a tu salud

Los trastornos del sueño son uno de los motivos habituales de consulta médica. De hecho, según los datos de la Sociedad Española de Neurología (SEN), entre el 20 y el 48% de la población adulta y, al menos, un 20% de la población infantil sufre algún tipo de problema para conciliar o mantener el sueño. Una mala calidad a la hora de dormir puede desencadenar problemas en la salud.

Una de las principales recomendaciones para conseguir una correcta higiene del sueño es evitar agentes externos que puedan interferir en un descanso óptimo como puede ser el uso de dispositivos electrónicos.

¿Sueles hablar por WhatsApp antes de dormir? ¿Miras la pantalla del móvil o de la televisión cuando ya estás acostado? Estos hábitos son muy comunes, pero pueden tener consecuencias negativas en la salud.

El vamping es uno de los efectos habituales del uso del teléfono que «reduce la calidad del sueño y afecta a nuestro descanso diario», destaca el Colegio Oficial de Farmacéuticos de Madrid (COFM). Su denominación surge de unir los términos en ingles vampire y texting.

Este problema se ha incrementado y la causa principal es el uso de tablets, smartphones, ordenadores y otros dispositivos electrónicos. “El vamping, es decir, utilizar las nuevas tecnologías antes de dormir, tiene efectos negativos para la salud, ya que la luz de las pantallas afecta a la calidad del sueño y a nuestro rendimiento”, destaca en un artículo la neuróloga de la Unidad del Sueño de la Clínica Universidad de Navarra, la doctora Ángela Milán.

¿Por qué es un problema para la salud? El cuerpo segrega melatonina para conciliar el sueño y se comienza a producir dos horas antes de dormir, aproximadamente. Estos dispositivos electrónicos emiten una luz azul de onda corta y al utilizarlos «el cerebro entiende que aún es de día y no segrega esta hormona, ya que la luz detiene la producción, por lo que retrasamos el inicio del sueño y dormimos menos horas, lo que llamamos insomnio tecnológico”, añade la experta.

Este fenómeno está aumentando, sobre todo en adolescentes y niños. ¿Cuáles son las consecuencias? Cansancio, falta de energía, irritabilidad, falta de concentración o estrés son algunos de los síntomas más frecuentes al no tener calidad del sueño.

Es necesario adoptar un uso responsable de las nuevas tecnologías y seguir una serie de recomendaciones para una higiene del sueño óptima. Utilizar estos aparatos justo antes de intentar conciliar el sueño puede ser perjudicial y, por esta razón, los expertos aconsejan no usarlos dos horas antes de ir a dormir.