Las avispas, ¿pican o muerden? Remedios para aliviar el dolor y bajar la hinchazón

Las avispas, con su particular color negro y rayas transversales amarillas, pertenecen al grupo de insectos artrópodos denominado himenópteros y, dentro del mismo, a la familia de los véspidos. Junto con las abejas, ocasionan la mayoría de reacciones alérgicas ya que, aproximadamente, el 3% de la población sufre una reacción causada por su veneno. «La tasa de mortalidad anual se estima en un 0,08 por millón de habitantes, lo que significa que unas tres o cuatro personas podrían fallecer cada año por esta causa», indica en una nota de prensa la presidenta del Comité de Alergia a Himenópteros de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), Berta Ruiz.

Las picaduras de estos insectos se incrementan en verano, durante los meses más cálidos, coincidiendo con su periodo de mayor actividad. Las avispas son carnívoras, siempre forman colonias estacionales y su aguijón es liso, por lo que son capaces de picar más de una vez, al contrario que las abejas.

Son atraídas por los colores llamativos, los olores frutales y, a nivel general, por la comida. Aunque se alimentan de sustancias vegetales azucaradas como la savia, el néctar o los jugos de las frutas, «en estado larvario se alimentan de otros insectos para lo cual la progenitora usa su veneno», destaca la SEAIC. Por tanto, alimentan a las larvas mediante una dieta carnívora.

Además de producir picaduras, «las avispas muerden con cierta fuerza con sus potentes mandíbulas», aunque esta mordedura no suele tener consecuencias, tal y como apunta la SEAIC. Pican como método de defensa y, al inyectar su veneno, conserva el aguijón para poder hacerlo en repetidas ocasiones. Por el contrario, las abejas solo pican una vez y mueren.

Respecto a las picaduras, las personas generalmente sanas y no alérgicas al veneno de la avispa «pueden soportar bastante bien de una a 25 picaduras«. ¿Cuándo empieza a ser grave? «Se ha estimado que los efectos tóxicos aparecen a partir de 50 picaduras y que la dosis letal para un niño sería de 100 picaduras y de 500 picaduras para un adulto».

No obstante, en pacientes alérgicos se debe actuar de forma rápida ante las posibles reacciones, como un cuadro de anafilaxia, por lo que deben conocer los riesgos y estar precavidos para el manejo de estas situaciones.

Tras una picadura «se produce una reacción en la piel que generalmente es de corta duración, con enrojecimiento e hinchazón alrededor del sitio de la picadura, de un diámetro menor de 10 cm, dolor más o menos intenso dependiendo del lugar seguido de picor, de unas pocas horas de duración, aunque en algunas ocasiones puede durar más tiempo», subraya la SEAIC.

Si el diámetro de la inflamación es superior a los 10 cm y dura más de 24 horas se trata de una reacción local extensa que se acompaña de picor, dolor, enrojecimiento y endurecimiento. Por otra parte, en personas alérgicas al veneno «una simple picadura bastará para provocar un cuadro general con, ronchas o habones, dificultad para respirar, mareo… Estos síntomas, con afectación de diferentes órganos del cuerpo, son lo que llamamos una reacción anafiláctica o anafilaxia».

En estos casos se requiere de una actuación inmediata y de rapidez para administrar el tratamiento adecuado. Ante la sospecha de anafilaxia, «el médico indicará fundamentalmente la administración de adrenalina y otros fármacos, como antihistamínicos o corticoides, para reducir los síntomas posteriores». Por ello, muchos expertos recomiendan a estas personas llevar consigo autoinyectores de adrenalina, sobre todo si están alejados de centros médicos y de urgencia.

En primer lugar, se recomienda lavar la herida provocada por la picadura con agua y jabón y procurar no rascarse para evitar el riesgo de infección. Prueba a aplicar compresas frías o cubitos de hielo envueltos en un paño limpio para tratar de reducir la inflamación y/o el picor.